Los hermanos Cascio: ellos también denuncian abusos sexuales de Michael Jackson
El cantante los llamaba su «segunda familia» y ellos lo defendieron de cada acusación de pederastia. Pero ahora lo han demandado por ser un «depredador en serie» que los drogó y violó.
Michael Jackson pasó su infancia rodeado de adultos y su madurez rodeado de niños. Cinco de aquellos pequeños que lo seguían a todas partes como ... al flautista de Hamelin se llamaban Eddie, Frank, Aldo, Dominic Jr. y Marie Nicole Cascio. Eran hermanos y el artista llegó a sus vidas tras entablar amistad a principios de los ochenta con su padre, Dominic Cascio, un emigrante italiano empleado de un hotel de lujo, el Helmsley Palace, donde Jackson solía hospedarse en Manhattan.
Una noche, el cantante apareció por sorpresa en su modesta casa de Nueva Jersey con maletas llenas de regalos para los niños. Fue así como inició una relación de intimidad que duró hasta la muerte del artista, el 25 de junio de 2009.
Con los Cascio, Jackson pasaba sus cumpleaños, navidades y días de Acción de Gracias. Con la madre, Connie, hablaba horas por teléfono, quejándose de su propia infancia. A veces incluso la ayudaba a limpiar: «Michael –cuenta ella– nunca avisaba si venía, aparecía en la puerta, en medio de la noche y despertaba a los niños. Si te fijas, en muchas fotos están todos en pijama».
La familia Cascio lo acompañaba en las giras o al rancho de Neverland en California. A veces hacía que abriesen jugueterías y parques temáticos solo para ellos. Eddie recuerda que muchas noches aparecía en Nueva Jersey con su chimpancé. «Te despertabas y de repente veías a Bubbles saltando de cama en cama». Para ellos era como una especie de 'tío divertido'.
Cuando comenzaron los juicios por abusos, los Cascio se alinearon como grandes defensores del artista, pero al contrario que otros niños de la 'corte' de Jackson, como Macaulay Culkin y Wade Robson, nunca llegaron a testificar en un juzgado. Según cuenta Frank en su libro Mi amigo Michael, publicado en 2011, toda la familia viajó a California para testificar, pero al llegar les dijeron que ya no hacía falta. «Él nos hacía sentir que lo era todo: un amigo, un padre, un apoyo emocional», dijo Eddie en una entrevista en el programa Sesenta minutos.
Tras la muerte de Jackson, en 2010, Oprah Winfrey preguntó a Eddie, Frank y Marie Nicole en directo: «¿Hubo algún tipo de comportamiento inapropiado entre vosotros y Michael Jackson?».Los tres respondieron al unísono: «Nunca, nunca».
Sin embargo, décadas después, la visión de los hermanos Cascio ha cambiado radicalmente. En una entrevista reciente con The New York Times aseguran que Jackson los adoctrinó para mentir y ser «soldados» de su defensa pública.
«Michael nunca avisaba cuando venía, aparecía en medio de la noche y despertaba a los niños. Si te fijas, en la mayoría de las fotos están todos en pijama», cuenta la madre
Ahora, los hermanos afirman, en una demanda legal, que el cantante abusó sexualmente de cada uno de ellos repetidas veces. Dicen que desde pequeños eran conscientes de que algo estaba mal, pero se sentían abrumados por la fama del artista y sus muestras de afecto como para atreverse a contárselo a alguien. No comprendieron que aquello era un abuso hasta que vieron en 2019 el desgarrador documental Leaving Neverland (disponible en Movistar Plus), donde Wade Robson y James Safechuck detallan los abusos y la manipulación emocional a los que les sometió la estrella cuando eran niños.
Los hermanos Cascio se reconocieron en esos adultos rotos. Se dieron cuenta de que Jackson había adoptado con ellos los mismos gestos: seducción, manipulación, extorsión emocional, miedo, uso de sustancias y pacto de silencio.
Los padres, Connie y Dominic, dicen que no sabían nada y que, cuando alguna vez preguntaron a sus hijos sobre su relación con Jackson, ellos negaron haber vivido algo inapropiado. «Debería haberlo sabido, pero no lo supe –dijo Connie, llorando, hace unos meses–. Sinceramente, Dios sabe que no lo sabía».
El baile de traseros y el zumo Disney
Eddie aseguró en Sesenta minutos que el abuso comenzó cuando se quedó sin supervisión paterna durante la gira Dangerous en 1993: «Ahí mi mundo empezó a cambiar». Contó que lo apodaba «ángel» y que, cuando tenía 7 años, Jackson sostenía su pene utilizando únicamente tres dedos, que se bañaban juntos y compartían la cama cada noche.
Dominic, por su parte, explicó que todo empezaba «con el 'baile de los traseros'». «Michael se acostaba en una cama y me ponía encima de él con mis genitales contra los suyos, y me sacudía el trasero. Pero, mientras me sacudía, también me empujaba», cuenta. Entonces, Dominic tenía 8 años. Cinco después alegan que Jackson empezó a jugar a lo mismo con Aldo, el menor de los Cascio. Tenía 7 años cuando el cantante abusó de él por primera vez. «No tenía ni idea de lo que era el sexo ni de que aquello era inapropiado –añadía Aldo–. Me bajó los pantalones cortos y empezó a practicarme sexo oral. Enseguida me decía: '¿No te gusta? ¿Ves? Te quiero. Te quiero'. Me violó y lo disfrazó de amor».
«Cuando tenía 7 años, me bajó los pantalones y empezó a practicarme sexo oral. Me decía: '¿No te gusta? Te quiero'. Me violó y lo disfrazó de amor», cuenta Eddie
La denuncia ofrece detalles perturbadores, incluidos incidentes de abusos en las casas de famosos amigos de Jackson, como Elizabeth Taylor y Elton John. Más inquietante aún es la escena en la que aseguran que el músico se bebió la orina de los niños como prueba de su devoción. Además, según lo que publica Variety, también abusó de Marie-Nicole Cascio, el único caso denunciado de abusos de Michael con una niña. «Obligó a dos pequeños bajo su 'cuidado' a presenciar cómo abusaba de Marie-Nicole –dice la denuncia–. Después convenció a la niña de que el abuso que le infligía era 'algo normal entre un hombre y una mujer'».
En la demanda también se habla del lenguaje en clave que Jackson utilizaba con ellos. «¿Hacemos una reunión?», «tomemos un Yogi Tea» o «vámonos a Disneylandia» eran sus frases para incitar a los niños a participar en actos sexuales, en los que también les ofrecía vino, con el eufemismo «el zumo de Jesús» o alcohol de más alta graduación: «el zumo Disney».
En 2019, la familia Cascio se puso en contacto con el Michael Jackson Estate –la entidad legal creada tras su muerte para administrar sus bienes y derechos de autor– para contarles que los hermanos sí habían sufrido abusos, y los herederos pusieron todo de su parte (es decir, mucho dinero) para llegar a un acuerdo extrajudicial que evitara la demanda. El acuerdo final estipulaba que cada uno recibiría 690.000 dólares anuales durante cinco años. Así se aseguraban de que las «falsas acusaciones» no salieran a la luz.
Sin embargo, los pagos cesaron en 2025, ya que los hermanos reclamaban una compensación adicional. Las negociaciones se fueron tensando hasta llegar al punto actual, en que han presentado una demanda federal donde afirman que «Michael Jackson fue un depredador sexual infantil en serie que a lo largo de más de una década drogó, violó y agredió sexualmente a cada uno de los demandantes, comenzando cuando algunos de ellos tenían tan solo 7 u 8 años».
Los representantes de la herencia califican el movimiento de los Cascio como «un intento desesperado por sacar dinero» y «extorsión».
Pero el desafío de la familia Cascio no es la única batalla legal que el patrimonio de Jackson tendrá que afrontar en 2026. La demanda de 400 millones de dólares interpuesta por Wade Robson y James Safechuck, cuyas acusaciones fueron el eje del documental de 2019 Leaving Neverland, finalmente irá a juicio en noviembre.
Tras la muerte de Jackson, los Cascio cobraron de la empresa que gestiona su herencia 690.000 dólares anuales cada uno a cambio de silencio
No es casual, además, que todos estos casos hayan coincidido con el estreno del biopic Michael, dirigido por Antoine Fuqua, cuyo guion elude los territorios más espinosos de la vida del artista. Los críticos de cine hablan del argumento de Michael como una «realidad alternativa» y dicen que «la película muestra al autor de Thriller tal y como nos hubiera gustado que fuera. Pero no como fue». Sin embargo, a sus millones de espectadores, sobre todo a los más jóvenes, no parece importarles lo que el filme silencia o desconfían del testimonio de quienes ahora lo acusan de pederastia, como los hermanos Cascio, no tanto porque no les crean como porque piensan que lo denuncian por dinero, como si el haber sido recompensados económicamente hiciera que la presunta agresión sexual del cantante a unos niños fuese menos delito.
La película, gracias a la energía arrolladora de sus números musicales, ya se ha convertido en el biopic más taquillero de la historia, superando a Bohemian Rapsody. Michael tuvo que morir para volver a ser rentable, y los productores de su filme, entre los que se encuentran sus propios albaceas, saben que testimonios como el de los hermanos Cascio son lo único que puede estropear la fiesta colectiva en la que se ha convertido el redescubrimiento de un artista cuyas canciones están entre lo mejor de la historia musical del siglo XX.