Animales de compañía

Totalitarismo democrático

Viernes, 31 de enero 2025, 11:35

En un artículo anterior señalábamos que la democracia se ha convertido en un autoritarismo blando o amable en las formas, pero en un totalitarismo duro en el fondo, según los dictados del reinado plutocrático mundial. Sin embargo, los analistas y analistas más obtusos confunden ambas degeneraciones; pues consideran que totalitarismo y democracia son categorías antípodas e irreductibles.

El totalitarismo democrático adormece y uniformiza a sus sometidos

Habría que empezar por señalar que 'totalitarismo' no es lo mismo que tiranía, autocracia o dictadura, por más que en el pasado los regímenes totalitarios ... utilizasen estas formas de ejercicio del poder. El totalitarismo no se caracteriza por un ejercicio despótico del poder, sino por que impone una explicación totalizadora y articulada del mundo al modo hegeliano; y esa imposición se puede servir de formas nada despóticas, sino más bien suavonas y amables, incluso euforizantes y liberadoras. Lo que interesa al totalitarismo es supeditar a un único sistema de principios, creencias y valores todas las realidades humanas, de tal modo que cualquier forma de disidencia quede anulada, o reducida a la insignificancia; y quienes la sostienen sean primero relegados a la irrelevancia, después al desaliento, o bien a la estigmatización y el ludibrio colectivo (también, por supuesto, a la cárcel o al cadalso en caso de necesidad, pero estas formas de 'anulación' de la disidencia son más propias de los totalitarismos antañones).

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