Animales de compañía

El cielo inmóvil

Viernes, 3 de enero 2025, 09:13

Entretengo estas Navidades leyendo los 'evangelios apócrifos', algo que imperdonablemente no había hecho hasta hoy. 'Apócrifo', en griego, significaba 'oculto' o 'apartado' (o una mezcla de las dos cosas, algo así como 'recoleto'); pero el epíteto cobraría un nuevo significado cuando se fijó definitivamente el canon bíblico en el Concilio de Trento y algunos libros –tanto del Nuevo como del Viejo Testamento– fueron apartados, por contener pasajes que se consideraron contrarios al dogma, o simplemente fantasiosos. Posteriormente, por una curiosa traslación semántica, se considerarían libros o documentos 'apócrifos' aquellos que resultan 'falsos'; no por fantasiosos, sino porque su autoría es fraudulenta o 'trucha', que diría un argentino.

Mi lectura de los evangelios apócrifos tiene ese grado de rendición ante la maravilla que no experimentaba desde mis lecturas infantiles

Ciertamente, los evangelios apócrifos son mucho más fantasiosos que los canónicos, en su despliegue de maravillas y su propensión fabuladora; pero están plagados de historias ... que, aunque no se consideren 'reveladas', forman parte de la Tradición católica y se han incorporado pacíficamente a la liturgia –en especial en las iglesias orientales–, a la devoción popular y –sobremanera y muy fructíferamente– al arte. Pensemos, por ejemplo, en la Verónica que enjuga el ensangrentado rostro de Cristo, camino del Gólgota (que es un personaje que aparece en el evangelio apócrifo de Nicodemo); o en las 'mocedades' de la Virgen María, que se narran en el llamado Protoevangelio de Santiago, junto a los esponsales de sus padres San Joaquín y Santa Ana. Los frescos de las iglesias italianas que más admiro relatan precisamente estos episodios, que no recogen los Evangelios canónicos. Pero nadie puede ser del todo católico sin conocerlos; pues respiran un clima de 'hermosura y luz no usada' que sólo una sensibilidad católica puede captar –y disfrutar– plenamente.

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Escritor y premio Planeta en 1997

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