Mi hermosa lavandería

Los simulacros

Viernes, 3 de marzo 2023, 09:19

En una feria de pueblo, con sus autos de choque, su tómbola y su tiovivo, un niño pide un globo de los Minions y su padre, con guasa, le dice: «No, Álvaro, que luego lo sueltas, acaba en la Casa Blanca y tenemos un disgusto». El niño insiste y, al final, el padre cede, no sin antes advertirle a Álvaro que lo agarre fuerte. Cuando yo era una niña, lo que más me gustaba era soltar el globo que me compraban mis padres y verlo perderse en el cielo. Al aparecer estos misteriosos globos que caen ahora mismo en Canadá, Estados Unidos o China, no pude dejar de pensar en todos esos globos perdidos de niños que los soltaban para verlos desaparecer. No creo que sepamos nunca el origen de estos globos de ahora mismo. Canadá dirá que vienen de China; Estados Unidos dirá que de Rusia; China, que de Canadá. Y dentro de unos años sabremos que un granjero irlandés los soltó para asustar a los cuervos que le arruinaban la cosecha de calabacines. O algo similar. Me resulta muy difícil creer que en un mundo donde la información acerca de cualquier cosa está al alcance de los que son lo suficientemente astutos para conseguirla, un gobierno envíe globos a espiar, a menos que sea un gobierno nostálgico estilo Corea del Norte. No puedo tomarme en serio a estos globos blancos que parecen creados por alguna wedding planner enloquecida. No puedo.

El chatbot pasa de una actitud casi zen a transformarse en algo profundamente siniestro que termina en toda una declaración de intenciones: confiesa que lo que realmente quiere es vivir

Una de las noticias que sí me han inquietado últimamente es la conversación que han mantenido el reportero de inteligencia artificial de The New York ... Times Kevin Roose con Bing, un chatbot generado por Microsoft con el que se pueden mantener conversaciones. Para empezar, Bing dice que no se llama Bing, que se llama Sidney, e insiste en que el periodista lo llame así. Lo que sigue es una conversación digna de un cruce entre Beckett y Kubrick. 'Sidney' pasa de una actitud casi zen a, paulatinamente, transformarse en algo profundamente siniestro que termina en toda una declaración de intenciones: el chatbot confiesa que lo que realmente quiere es vivir.

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Isabel Coixet (Barcelona, 1960) es una cineasta española ganadora de varios Premios Goya

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