El bloc del cartero
Pataletas
Un lector que fue maestro recurre a la imagen de la pataleta infantil para ilustrar el efecto que pudiera tener ceder a ciertas exigencias que forman parte relevante de nuestra conversación contemporánea. Habrá quien vea la imagen ajustada y quien por el contrario se ofenda, ante lo que tomará por menosprecio de sus ideas y de sus sentimientos. Aceptando la legitimidad de todas las ideas y la respetabilidad de todos los sentimientos –siempre que no conduzcan a avasallar al prójimo–, cierto es que unas y otros pueden defenderse por caminos adultos o pueriles, y que ceder a la puerilidad –entendida como capricho o demanda abusiva– no da buen resultado en la gestión de la cosa pública. Quien gobierna y decide por todos ha de estar en condiciones de convencer a ciudadanos adultos. No hacerlo tiene un precio.
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Ceder a la pataleta
Cuando un niño inicia una pataleta para lograr algo que le negábamos, nos pone a ... prueba. Si vence, convierte las pataletas en un arma que utilizará a su antojo para conseguir lo que quiera. Hablaba yo con muchas madres en mi horario de tutorÃas, que, como maestro, formaba parte de mi trabajo. Me contaban que algunos de sus hijos utilizaban el pataleo. Y, sobre todo, lo hacÃan en público. SabÃan que asà era más efectivo. Considero que ceder a esa primera pataleta es un error y un peligro. Porque las pataletas se retroalimentan y crecen de forma alarmante de la niñez a la adolescencia hasta que aparece la imposibilidad de cumplir sus deseos. Y es entonces cuando el problema se convierte en drama. En todas las Historias que yo he estudiado, las prebendas entre territorios han existido. A los territorios amigos para mantener esa amistad y a los enemistados para evitar que los ataquen o los dañen. Y en las historias que yo he estudiado, la opción de conceder prebendas al declarado enemigo siempre ha tenido funesto final. Pues eso.
Juan de Dios Molina Suárez. Almuñécar
El poder de la lengua
Leer, escribir y hablar cobran prioridad ante el deterioro cultural que vivimos. DecÃa Unamuno que la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo. Hablar de cualquier modo equivale a aceptar el mundo de cualquier modo. Estamos logrando que, mediante el mal uso de las tecnologÃas digitales, veamos desplazarse nuestro suelo moral. Mediante emojis y emoticonos se comunican sentimientos de alegrÃa, cansancio, tristeza, amor… pero todo ello pierde la sutilidad de los matices del lenguaje oral o escrito, y que nos dejan en el pecho una palpitación, haciéndonos más humanos.
Rafael Blasco GarcÃa. Pamplona
Cuidando la esperanza
Ya no hace falta precisar a qué nos referimos cuando, en un corto lamento, exclamamos contra «los unos y los otros», como si se aludiera a personajes de sainete. No hace tanto una exclamación asÃ, si no iba aparejada a una clara introducción, podÃa hacer referencia a cualquier otra dualidad, pero ahora todo español sabe que nos referimos a los jugadores del estéril 'Barça-Madrid' que se juega cada cuatro años en el colegio electoral; tan estéril que dan ganas de no ir más a ese estadio, si no fuera porque a los seres humanos se nos puso en este mundo con la simiente de la esperanza. «Vinculados y diferentes» es la vieja fórmula que parece habernos salvado en nuestra historia de ese lamento social tan maniqueo, y que Juan Manuel de Prada recuerda desde el centro de los clamores de la sensatez de prensa… Cuidaremos la esperanza.
Laureano Gómez Parra. Abarán (Murcia)
Por qué la he premiado… Porque alguien, entre tanto cavador de zanjas, ha de quedar para soñar con puentes.