El bloc del cartero
'Metaverno'
No puede ocultar este cartero que desde que oyó hablar de esa cosa del metaverso tuvo la sensación de estar ante la mĆ”s descomunal y nociva chorrada salida de la mente de los programadores que deciden un trozo cada vez mayor de lo que acaban siendo nuestras vidas. Pensar que la realidad fĆsica va a verse sustituida a muchos efectos por una realidad virtual diseƱada por no se sabe quiĆ©n āni para quĆ©ā resulta escalofriante y suscita fundadas sospechas. Todo es susceptible de empeorar, sin embargo: la carta de la semana nos invita a meditar sobre lo que puede representar esa sustitución para quienes carecen del sentido crucial a la hora de sumergirse en esa realidad programada. A un invidente, el metaverso solo le trae una amplificación de su discapacidad. Un 'metaverno' en toda regla.
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Escuchando el silencio
Como me gusta mandar cartas a XLSemanal, me siento al ordenador y busco una mĆŗsica tranquila; ... me aĆslo poniĆ©ndome los cascos. Abro YouTube y me aparece un concierto de Navidad de un pequeƱo grupo vocal, que interpreta villancicos antiguos en lenguas originales. Me vale. Me dejo mecer por los cantos. Me cautiva su delicadeza y me asalta una palabra: silencio. Y entonces siento lo que en realidad estĆ” pasando: estoy escuchando el silencio, y este me estĆ” ofreciendo la oportunidad de expresarme. Y me sorprendo al descubrir que el silencio no es la ausencia total de sonido, sino todo lo contrario, es la presencia de una melodĆa cautivadora que te conduce a un espacio interior. Y es un lugar cĆ”lido, agradable, libre, donde estĆ” lo mejor de ti. EstĆ”n tus recuerdos mĆ”s preciados, tus mejores experiencias, tus sentimientos mĆ”s puros y delicados. Tu yo mĆ”s sensible. Llevaba varios dĆas intentando encontrar algĆŗn tema interesante del que hablar. Y andaba inquieto porque habĆa algo que me chirriaba dentro. No conseguĆa encontrar la conexión necesaria para tratar sobre la Navidad en un ambiente social tan triste, depresivo, lleno de malas noticias y, sobre todo, ruido. Mucho ruido. Ahora la encontrĆ©. La conexión es el silencio. Por eso, te invito a buscar en ti ese espacio. Llega allĆ y contempla la hermosa imagen de un niƱo pequeƱo. Gusta internamente esa ternura. Y, si antes no la conocĆas, ahora ya la descubriste. Esa es la Navidad.
Antonio JosĆ© GarcĆa Gómez. Villafranca de los Barros (Badajoz)
Esto no va de uno contra otro
FĆŗtbol: deporte entre dos equipos de once jugadores... y solo oyes la Francia de mengano y la Argentina de fulano. ĀæY los otros diez? Es significativo que en las escuelas motivemos a trabajar en equipo por los valores que conlleva: respetar, aportar desde nuestras diferencias, llegar al objetivo comĆŗn gracias a la tarea de cada miembro. Cada uno tiene unas capacidades que aporta al grupo. No entiendo mucho de fĆŗtbol, pero me encanta ver a un jugador recorrer el campo, driblar a contrarios con el balón pegado al pie y... que lo pase a otro para que haga gol. Me parece un acto generoso por el bien del equipo. Claro que hay personas mĆ”s hĆ”biles en ciertas disciplinas, pero todos somos medalla de oro en algo, aunque no lo creamos. Y eso es lo que hace crecer al equipo. No tenemos que vender la imagen del fulano o el mengano como el Ćŗnico valedor de un equipo. Es importante, pero no imprescindible. Se mandan mensajes que refuerzan el Ā«yo, mĆ, mĆ, yoĀ» que, de natural, ya llevamos en nuestro interior y que rige la mayorĆa de comportamientos sociales sin importar la edad. No es bueno. Intentemos formar equipo en la familia, en el vecindario, en el pueblo, en la escuela, en el paĆs. Esto es mejor.
Arantza Arteta Orbea. Barakaldo (bizkaia)
El valor de la vida
Hace varios dĆas sufrĆ una PCR (Parada cardiorrespiratoria) en mi puesto de trabajo, y quiero agradecer a quienes me socorrieron: al personal sanitario del 06!, de la UCI y de la planta 8 (Unidad de cardiologĆa) del CHUAG (Complejo Hospitalario Universitario de A CoruƱa), a quienes no siempre se les da la valoración que se merecen, hasta que se atraviesa o se es testigo directo de esos momentos crĆticos en donde la vida estĆ” en juego, y tambiĆ©n quiero agradecer a Esther, mi 'Ćngel de la Guarda', que fue quiĆ©n me realizó una RCP (Reanimación cardiopulmonar), y aunque era su primera vez, la hizo tan bien que no me quedaron secuelas. Y por supuesto, gracias a Dios, que iluminó a todos para que hicieran posible este milagro maravilloso. Tras esto aprendĆ a valorar las cosas mĆ”s importantes de la vida, y no es un tópico, por lo que quiero hacer una reflexión sobre el tema: serĆa primordial enseƱar primeros auxilios y tĆ©cnicas de salvamento a los niƱos en los colegios desde la educación primaria, en todas las comunidades, para que estĆ©n capacitados para salvar vidas en el futuro, o cuando sea necesario. SĆ© que esto no lo leerĆ”n los polĆticos, que son quienes tienen en su mano el poder para instaurarlo a la brevedad, pero tengo la esperanza de que algĆŗn dĆa se haga realidad.
Manuel Nieves DomĆnguez. A CoruƱa
Menos mal que las cosas cambian
Hay un dicho que dice que para quĆ© vas a cambiar algo si funciona. Y con esa mentalidad Cristóbal Colón no hubiese descubierto AmĆ©rica. Cuando tenĆa nueve aƱos me pasĆ© un aƱo entero pidiendo la camiseta de KakĆ”, era mi Ćdolo. La pedĆ por mi cumpleaƱos, por reyes, hasta mi madre que odia el fĆŗtbol decĆa a las amigas que si alguna no tenĆa ideas era mi mayor ilusión para la comunión. Nunca llegó, a nadie le pareció buena idea regalarle una camiseta de fĆŗtbol a una niƱa. Esa semana todos los niƱos en el patio iban estrenando botas, balones, camisetas... yo no pude. Mi hermano me regaló los guantes de VĆctor ValdĆ©s y me sentĆ menos excluida. AlgĆŗn niƱo decĆa que iba a llegar a ser futbolista profesional, yo nunca lo pensĆ©, ninguna de las niƱas podĆamos aspirar a eso en EspaƱa. Sin embargo, ahora, unas niƱas que no llegan a los 17 aƱos se han proclamado campeonas de mundo. A ellas no solo les regalarĆan una camiseta, seguro que tambiĆ©n unas botas cuando eran pequeƱas. Ellas sĆ pueden soƱar con ser futbolistas. Hoy las niƱas pueden soƱar con ser Alexia Putellas. Ellas tienen la suerte de tener referentes femeninos que triunfan y se les conoce mundialmente. OjalĆ” pudiera volver a tener 9 aƱos ahora y que me regalasen una camiseta con esos nombres. Algo que mi generación no tuvo. Las cosas han cambiado. Porque muchas lucharon por el cambio. Y bendito cambio.
Ana MarĆn VĆ”zquez. Sevilla
El mundo tiene solución
Cojo el cercanĆas a MĆ”laga casi todos los dĆas, pero siempre llegan los asientos ocupados, muchas veces por gente joven, ensimismados con la pantalla del móvil, sin percatarse de que hay una persona de mĆ”s de setenta aƱos junto a ellos, de pie. Hoy volvĆ a coger el tren a MĆ”laga y me volvió a tocar ir de pie, pero al arrancar el tren, una voz femenina se dirigió a mĆ y me dijo: Ā«Disculpe, caballero, Āæquiere usted sentarse?Ā». Era una chica de apenas veinte aƱos que llevaba gafas ahumadas. Yo, que ademĆ”s de mayor sigo siendo un caballero, ante su intención de levantarse le dije que no, pero que muchas gracias y me quedĆ© reflexionando y pensando que aĆŗn hay jóvenes que se preocupan por el bienestar de los mayores. A mitad de trayecto, la chica hablaba por telĆ©fono y me pareció que dentro de la conversación mencionaba la palabra ONCE. A medida que avanzaba el tren, quedo un sitio libre y pude sentarme próximo a ella: llevaba mascarilla y observĆ© que tenĆa el logotipo de la organización. Pensando si serĆa cierto lo que estaba sospechando, me inundó una emoción difĆcil de explicar, mientras a mi alrededor seguĆan el resto de chicas y chicos sentados en sus asientos atendiendo al móvil. Una vez llegó el tren a MĆ”laga, me acerquĆ© a la chica antes de que se apeara y le preguntĆ© sobre el logotipo de la mascarilla y me confirmó que efectivamente tenĆa discapacidad visual, y al darle otra vez mil gracias de todo corazón, le preguntĆ© porque me habĆa ofrecido su asiento y me contesto con un sencillo Ā«yo soy asĆĀ». Se llamaba Mercedes y al verla marchar pensĆ© Ā«hoy un ser de luz se cruzó en mi caminoĀ» y que, mientras quede gente asĆ, el mundo tiene solución.
Fco. Javier Riestra MartĆnez. Ourense
El metaverso de Nia
El metaverso de Nia. Siempre habĆa vivido en una realidad excluyente, a la que no acababa de pertenecer, pero se rumoreaba la llegada de un nuevo mundo. Todo su alrededor esperaba con afĆ”n, miedo, resignación o incluso anhelo el nuevo Big Bang. La vida, tal como la conocĆamos, darĆa un giro de 180 grados. ConvivirĆan dos mundos en un mismo planeta, brindĆ”ndose apoyo mutuo y facilitando el dĆa a dĆa de la sociedad. Nia sentĆa indiferencia, tambiĆ©n iba a estar entre los segregados de ese nuevo mundo. El llamado 'metaverso' no incluĆa a las personas cuyo desarrollo del sentido de la vista habĆa tenido algĆŗn contratiempo. Ni uno de los miles de fundadores, creadores o mesĆas de esa nueva realidad, mundo o universo se habĆa parado a pensar en los millones de personas que sufren deterioro de la visión. Tal vez sus profundas inmersiones nublaron el problema. Pero, en realidad, a ella le daba igual. No tenĆa nada que envidiar, llevaba 23 aƱos viviendo entre dos mundos: el que compartimos todos y el suyo. Un mundo exclusivo, pero con libre acceso a todo aquel que quisiera entrar a visitarlo, conocerlo o incluso habitarlo. Su Ćŗnica preocupación: que, por culpa de unas gafas, la dejaran de ver.
MarĆa Tello Santacana. Pamplona
Por quĆ© la he premiado⦠Por el muy saludable correctivo, desde lo invisible, a la tiranĆa creciente de lo visible.