Se queja con amargura una lectora de cómo la picaresca con los billetes gratis de tren le ha acabado impidiendo tomar el que necesitaba, gracias a los listos que no precisan viajar a ninguna parte y que para asegurarse la máxima explotación del chollo reservan asientos que dejan vacíos. Son nuestros conciudadanos, y no uno ni dos; hasta tal extremo llegó el despendole que Renfe ha tenido que revisar todo el sistema. No estaba previsto para que miles de españoles trataran de estafar a la compañía o, lo que es lo mismo, al resto de los pasajeros y a los contribuyentes que costean el beneficio del que abusan sin tasa. Estos jetas de a pie, que van por nuestras calles, son la mejor coartada de los jetas con investidura, de los que tanto despotricamos. A lo peor, va a ser que sí nos representan.
El tren gratis del Gobierno es como una tarjeta de crédito: sabes que lo pagarás con intereses, pero no ahora, y eso es un subidón. ... Así que te montas en el Avant y descubres el poder de la gratuidad: vagones medio vacíos y un tren fantasma. Esto es gracias a algunos que buscan exprimir el todo gratis hasta que no queda jugo. Un par de ejemplos. Fulanito coge un abono de media distancia Ourense-Santiago y entrega sus 20 euritos de fianza. Pero ya no necesitará ir más en tren. El billete de ida y vuelta cuesta 32 euros, y con el abono Fulanito ahorra incluso si no llega a los 16 viajes en 4 meses que lo catalogan como 'usuario recurrente' y que cumplen su sueño de viajar sin soltar un euro. Pero Fulanito quiere que le devuelvan la fianza para viajar gratis como todo hijo de vecino, que él también es hijo de alguien. Y se pone a formalizar (adquirir billetes de un abono) sin parar. Reserva varios viajes en un día, y otro día, y otro y otro con la esperanza de recuperar sus 20 euritos. ¿Pero se sube al tren? No, ni lo necesita. Luego está Menganito, que sí va en tren al trabajo, pero le ha dado por reservar plaza en todas las frecuencias del día, por si sale antes de la oficina o solo porque es gratis. Entre uno y otro me dejaron ayer sin viajar. Hay muchos como ellos por toda España. Eso sí, no viajan mucho en tren y, si lo hacen, seguro que te han quitado tu plaza gratis mientras comen pipas en el sofá de su casa.
Flor Robleda Jiménez. Ourense
He leído el Bloc del cartero y una carta titulada Sin pena ni gloria, en los que se lamenta la poca atención dada a la conmemoración del quinto centenario de la primera vuelta al mundo. En Sevilla, desde donde salieron las cinco naves, sí se ha celebrado. Su Majestad el Rey ha presidido los actos de clausura del evento. En el puerto sevillano se ha recreado el desembarco de los 18 supervivientes con procesión, llevando cirios de acción de gracias por haber completado la hazaña. Se han programado espectáculos audiovisuales, pirotécnicos y escénicos. Los ministros de Exteriores de España y Portugal han presentado en Sevilla la moneda y un libro conmemorativo de una gesta histórica. Si se me permite reseñar lo que la historia ha escrito sobre esta proeza: «Fernando de Magallanes, con los cinco navíos que se compraron en Sanlúcar o Cádiz y carenados en Sevilla, salió de esta última ciudad el 10 de agosto de 1519, recaló en Sanlúcar, posteriormente en Tenerife y se internó en el Atlántico. Como Magallanes murió el 27 de abril de 1521, el viaje prosiguió bajo las órdenes de Juan Sebastián Elcano. Con la única nave superviviente, la Victoria, y 18 de los 237 hombres que habían salido lograron regresar a Sevilla, el 8 de septiembre de 1522, postrándose ante Santa María de la Antigua, cumpliendo una promesa hecha en los días de peligro».
Antonio José Vallejo. Sevilla
Lo anunciaron este año unos aficionados californianos durante el primer Máster 1000 del año, parafraseando el famoso eslogan de la prisión legendaria de San Francisco: «Nobody escapes from Alcaraz». En Estados Unidos levantó Carlitos su primer gran título de la ATP: Máster 1000 de Miami. Luego vendría Madrid, apartando a los números uno, dos y tres mundiales como aperitivo antes de hincarle el diente (y la muela del juicio) a la Gran Manzana y hacerse con su primer major: el US Open. Tenísticamente reúne las tres A: aptitud, actitud y altitud. Y las tres B: balor, boluntad y buevos. Y uno en la vida suele comportarse como en el trabajo. O en la pista como en la vida. En cuanto a sus rivales venideros, lo mejor es que se vayan familiarizando con esta palabra: Palmar. Seguramente escapen algunos, aunque tendrán que hilar tan fino y cavar tan hondo como aquellos tres fugados de Alcatraz hace 60 años. Pero Alcaraz no cerrará después, porque nuestro murciano/marciano (relevo natural y oportuno de Rafa Nadal) no ha hecho sino empezar a darnos alegrías, sirviendo como ejemplo, además, para chavales en todo el mundo.
Iván Iniesta López. Madrid
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Articulista de Opinión
Lorenzo Silva es escritor y columnista español conocido especialmente por sus novelas policíacas protagonziadas por los guardias civiles Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Ganador del Premio Nadal y del Premio Planeta
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