El bloc del cartero
Generaciones
Pone una lectora el acento en la que tal vez sea la cuestión fundamental de nuestra sociedad y nuestro tiempo. Ni las opciones ni los recursos ni las expectativas ni, por tanto, las creencias ni las prioridades de los mĆ”s jóvenes son los mismos que los de sus mayores. TodavĆa estĆ”n estos a los mandos de la nave, fijando no solo su rumbo, sino las reglas y las categorĆas que conducen a la toma de decisiones. Por eso tienden a contentarse a sĆ mismos, a dar por bueno lo que convalida y respalda su visión de las cosas, tambiĆ©n del pasado, el presente y el futuro. Sin embargo, a medida que avanza el tiempo y van cayendo los contingentes mĆ”s aƱosos, se revela esta estrategia mĆ”s conflictiva. Urge empezar a tramar consensos y solidaridades entre unos y otros. La alternativa es la enmienda por derribo. Mala para todos.
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titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
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Veranos sesenteros
QuĆ© lejos quedan aquellos veranos sesenteros. QuĆ© suerte tener una abuela con una casa en un pueblo de Burgos. La vĆspera no dormĆamos de la emoción. Nos recibĆan con los brazos abiertos y todo era ternura, cariƱo, calor, botijo y vino con gaseosa. Ya no queda ninguno de mis tĆos. PertenecĆan a esa generación perdida de niƱos de la guerra que tanto sufrieron y tanto trabajaron y que un mes al aƱo los que tenĆan casa en el pueblo (la mayorĆa) volvĆan para recordar que ellos tambiĆ©n fueron niƱos una vez, aunque les robaran su infancia.
Carlos FernƔndez Espinosa. Bilbao
Transición generacional
Hablamos de sostenibilidad y transición energĆ©tica. Se nos llena la boca con el cuidado del planeta y todo tiene que ser ecofriendly. La agenda 2030 marca nuestra hoja de ruta, pero hemos olvidado que existe un cambio generacional que es el encargado de garantizar y dar continuidad a estos objetivos. De los eternamente becarios pasamos a la nueva generación de adultos formados para contribuir y ser independientes, pero su poder adquisitivo no estĆ” a la altura de las nuevas circunstancias. No podemos buscar el reflejo en nuestros padres que, con 30 aƱos, ya tenĆan una propiedad y un desarrollo profesional. Somos la generación que debe tener un trabajo, una casa, tiempo para ir al gym y comer saludable, pero vamos al banco y las ayudas de las Administraciones no nos avalan porque no hay garantĆas de pago. Mientras los precios suban pero no los sueldos, la transición generacional que tiene que garantizar el desarrollo sostenible estĆ” truncada.
Leticia RĆo Dovao. A CoruƱa
Vagos y maleantes
AsĆ se denominaba una infame ley (de la Ć©poca republicana) y que fue 'recreada' durante la dictadura franquista (aƱo 1954) como ley de peligrosidad social, para represaliar a homosexuales e invertidos (no se mencionaba a las lesbianas, que tambiĆ©n vivieron en la mĆ”xima represión). Aquella ley denigró y estigmatizó a cuantos pensaban y amaban 'diferente'. Se crearon centros de 'rehabilitación', verdaderos campos de concentración, por el riesgo que representaban para la moral de la sociedad. Todo esto sucedĆa durante una dictadura, donde los derechos sociales eran impensables, no solo para homosexuales y lesbianas. Ahora, en el siglo XXI, se constituyen gobiernos municipales y pactos autonómicos, muchos de los cuales llevan el 'sello' de aquellos nostĆ”lgicos de la ley que les describo, convenientemente 'disfrazada' de buenos deseos y, en algunos casos, con la connivencia de los que dicen respetar esos derechos tan trabajados a lo largo de aƱos. Veremos dónde nos lleva todo esto, pero no podemos retroceder ni un paso hacia aquel pasado. No lo olvidemos.
Olga Santisteban Otegui. Zalla (Bizkaia)
Troya ardiendo a las espaldas
En la camiseta pone, en letras poco visibles, Ā«If you don't remember, it didn't happenĀ», y lleva serigrafiadas, en su parte trasera, a la altura de la nuca, tambiĆ©n con un dibujo que se confunde con el propio color de la camiseta una calavera con su par de huesos debajo. Pero por desgracia sĆ que ocurrió, y todos tenemos una Troya ardiendo a nuestras espaldas y hemos ido perdiendo fuerzas en la batalla que es la vida. Hemos ido perdiendo amistades porque es difĆcil en grado extremo encontrar una verdadera amistad que dure toda la vida. La que dejamos atrĆ”s, y la que con los aƱos vemos cada vez mĆ”s confusa delante āy alrededorā de nosotros. Todo esto es duro de Ā«agĆ”rrate y no te meneesĀ» porque asĆ es la existencia humana: frĆ”gil, finita, fatal a menudo. DifĆcil cada dĆa que pisamos el suelo, desde el mismo nacimiento hasta la extenuación de nuestro cuerpo. Del tiempo que se nos ha otorgado y que no debiĆ©ramos malgastar en desatender el pequeƱo espacio que ocupamos en una esquina de la galaxia. De un universo infinito que habrĆ” de repetirse, pero con otro orden de las piezas.
Jaime RamĆrez Morales. Correo electrónico
Por qué la he premiado⦠Porque cada uno tiene su Troya incendiada, con la que conviene aprender a convivir.