El bloc del cartero
Leyes
Hay quienes de un tiempo a esta parte sienten que las leyes son una especie de corsĆ© incómodo que conviene sacudirse āo eludir, o rehacerā para que no obstaculicen sus planes, que no son del todo compatibles con ellas. Se va imponiendo la costumbre de aplicarlas un poco a conveniencia de quien en cada caso tiene el poder: a medias, solo a algunos, o nada en absoluto si es la Ćŗnica manera de conseguir los objetivos que en cada momento le resultan deseables a quien manda. Ninguna ley estĆ” grabada en piedra, y en una sociedad democrĆ”tica todas estĆ”n expuestas a discusión, controversia y reforma por decisión de la mayorĆa. Sin embargo, retorcerlas en exceso acaba saliendo caro. En ellas estĆ”n cifrados los acuerdos que nos pacifican.
Newsletter
titulosecundario titular="Las cartas de los lectores
" antetitulo="
"]
Respetar las leyes
Hace tiempo Sócrates, durante un juicio a ocho generales griegos, ya expresó su opinión sobre las mayorĆas en democracia. Le recordó a la asamblea de ciudadanos que las leyes estaban por encima de la opinión de dicha asamblea. Y que Ćŗnicamente existĆan dos opciones: respetar las leyes o convencer a la mayorĆa para cambiarlas. Yo habĆa leĆdo que la filosofĆa tenĆa como objeto servirnos de guĆa en nuestro camino vital y parece que es asĆ. DespuĆ©s de leer las palabras que Sócrates pronunció, me he dado cuenta de que en la situación actual sus consejos nos pueden ser muy Ćŗtiles a pesar del tiempo transcurrido.
Gonzalo Gómez Murguia. Barakaldo
El mejor regalo para esta navidad
La semana pasada, el dĆa de nuestra graduación, una buena amiga me tomó del brazo y me dijo: Ā«Quiero que sepas que no te he contestado a tu Ćŗltima publicación porque estoy en total desacuerdo con lo que decĆas. A pesar de ello, quiero que sepas que respeto tu opiniónĀ». Me regaló una sonrisa, y seguimos caminando hacia un lugar comĆŗn. Hay regalos en nuestra sociedad de consumo que no se encuentran en las tiendas y que no se compran con dinero, pero que tienen un gran valor; como el respeto, el perdón, la reconciliación y el agradecimiento. En estas fiestas navideƱas no estarĆa mal que regalĆ”semos a los que no piensan como nosotros un buen lote de estos productos. Con ellos conseguirĆamos rebajar tensiones, conocer a los diferentes, restaƱar heridas, saber lo que nos une, alcanzar metas comunes y contribuir a mejorar un mundo ahĆto de odios y seco de amor por los otros. Feliz Navidad de 2023 a todas las personas, sean como sean y piensen como piensen.
VĆctor Calvo Luna. Valencia
Ese amor
Mi maternidad comenzó en un laboratorio y un quirófano, y terminó en mi cuarto de baƱo. En medio de esos dos lugares āa cada cual mĆ”s frĆoā vivĆ diez semanas con una vida creciendo en mi interior. De una forma errónea, pero creciendo. Espero que al menos allĆ dentro esa vida encontrara algo de calidez. Ahora se acerca la Navidad y, con ella, todos los anuncios con referencias familiares, que parecen mostrar que ser padre o madre āy ese amor hacia los hijos o nietosā son el secreto o la fórmula de la felicidad. Y yo me pregunto: ĀæquĆ© queda para los que no tenemos ni ya nunca podremos tener hijos? Por lo pronto, pido que la Navidad pase rĆ”pidamente, y aprender a que poco a poco duela menos. Ese serĆ” mi deseo con las uvas y el brindis esta Nochevieja: aceptar que āaunque luches por algo con todas tus fuerzas (y le dediques todo tu esfuerzo, tu empeƱo, tus ganas, tu tiempo y tu dinero)ā no siempre acabas obteniendo tu recompensa. Mi deseo serĆ” tambiĆ©n volver a ser feliz con lo que tengo.
Sara S. D. Murcia
Es Navidad
Hoy, cuando regresaba de una larga jornada laboral, me detuve a observar la variopinta decoración que adereza mi barrio en estas fechas. Algunas casas, como la mĆa, todavĆa no han sido agraciadas con el espĆritu navideƱo: ni lucecitas, ni Ć”rbol, ni un miserable papĆ” Noel trepando por la fachada. Otras, sin embargo, lucen engalanadas con guirnaldas multicolor y espumillón a raudales, desde la barandilla de la terraza hasta la antena de televisión, donde se alza majestuosa la estrella de Oriente. Y, como en el vecindario nos conocemos todos y sabemos lo que se cuece en casa del vecino, he comprobado que ni la iluminación es seƱal de alegrĆa, ni las tinieblas fruto de la desgracia. Algunos ocultan su dolor con destellos LED, otros llenan las ausencias maternas poblando de renos el jardĆn, y las tradicionales poinsettias florecen tras cristaleras que aguardan visitantes que nunca llegan. Es Navidad, termina otro aƱo en el que hemos reĆdo y llorado. Resulta fĆ”cil buscar excusas para la tristeza y la desazón. Pero seguro que encontramos algo que nos invite a reĆr y celebrar. El ambiente festivo no soluciona problemas, pero hurgar en las heridas tampoco las cura. Me ha gustado ver como lucen de bonitas las casas de mis vecinos. Hoy se me hace un poco tarde, pero maƱana mismo subo a la buhardilla y desempolvo las figuras del belĆ©n.
Anabel RodrĆguez VĆ”zquez. Ourense
AĆŗn estamos a tiempo
Una extinción masiva es un tipo de extinción terminal en la cual desaparecen un 50 por ciento o mĆ”s de las especies en un periodo comprendido entre uno y tres millones y medio de aƱos. Desde que la vida empezó en la Tierra, se han detectado cinco sucesos tras los cuales se han extinguido mĆ”s de la mitad de las especies existentes. Estas extinciones han sido causadas por grandes meteoritos, por erupciones volcĆ”nicas masivas, o por drĆ”sticos cambios climĆ”ticos. Muchos cientĆficos aseguran que estamos a las puertas de la sexta extinción masiva, que serĆ” causada por el ser humano. Hay una caracterĆstica que define a las cinco grandes extinciones del pasado y a la que deberĆamos prestar una atención especial: en todas ellas la especie dominante desapareció, permitiendo que otras especies se diversificaran y evolucionaran. Si el hecho de ser responsables de la extinción de innumerables formas de vida ya es razón suficiente para intentar cambiar nuestra forma de interactuar con lo que nos rodea, pensemos, aunque sea egoĆstamente, las consecuencias que traerĆa una nueva extinción masiva para nuestra especie. Creemos que nuestra inteligencia nos hace superiores y que eso nos permite ser autosuficientes, pero no es asĆ. Necesitamos a las demĆ”s especies para poder sobrevivir, asĆ que cuidĆ©moslas, y de esa manera cuidaremos tambiĆ©n de nosotros mismos.
Zigor Eguia Lejardi. Elgoibar (GuipĆŗzcoa)
El gesto del amo
A inicios del siglo XX, Wilhelm von Osten aseguró que un caballo entrenado por Ć©l, Clever Hans, entendĆa aritmĆ©tica y leĆa alemĆ”n y mĆŗsica. Al mostrarle una pregunta escrita o decĆrsela, Hans respondĆa golpeando el suelo con precisión. Al saber del caso, el psicólogo Cal Stumpf quiso estudiarlo y determinó que no habĆa truco: Hans poseĆa esas cualidades. EscĆ©ptico, Oskar Pfungst, asistente de Stumpf, repitió las pruebas, haciendo ahora Ć©l las preguntas. Los aciertos de Hans cayeron drĆ”sticamente y se descubrió que golpeaba el suelo ante un gesto de Osten y, tras otro, dejaba de golpearlo. La tan celebrada inteligencia artificial (IA) es entrenada por sus creadores con conjuntos de datos para dar respuestas concretas. No son seres autoconscientes que buscan dominar el mundo, sino modelos de procesamiento estadĆstico. QuizĆ” algĆŗn dĆa nos digan que la IA ha superado nuestra inteligencia y que debemos someternos a su juicio. Entonces necesitaremos a un nuevo Pfungst que nos recuerde que el caballo golpea el suelo segĆŗn se lo indica su amo.
Carlos JosĆ© Carbajales Ćlvarez. Oviedo
Por qué la he premiado⦠Porque de vez en cuando una dosis de sano escepticismo y distanciamiento no viene nada mal.