EL BLOC DEL CARTERO
Disenso
Vivimos tiempos de contrarreformas, vividas por unos como la deseada enmienda de errores pasados y por otros como retrocesos intolerables en la senda abierta por quienes nos precedieron. El caso de la repenalización del aborto en los Estados Unidos, con protagonismo del Tribunal Supremo conformado por Donald Trump, es un ejemplo, pero no el único. Nos escribe una lectora que milita entre quienes apuntan a la interpretación del retroceso, al que le ve incluso perfiles distópicos. Consta a este cartero que otros lectores tendrán otra interpretación, pero llegado a este punto la reflexión va más allá de tal o cual medida. Nuestras sociedades han entrado en una era de disenso y estigmatización del contrario. No crea quien gana así una batalla que la gana para siempre. El disenso lo vuelve todo más frágil.
La criada del 'cuento'
En el año 1985, la escritora canadiense Margaret Atwood publicaba un libro El cuento de la criada, que podía parecer entonces una suerte de ... ciencia. Nos relata y describe una sociedad cuasi teocrática donde el papel y rol de determinadas mujeres, las criadas del cuento, es el de meras esclavas sexuales en un 'orden' asfixiante que las culpabiliza de todos los males. Parece que esa distopía que hiela la sangre no esté quizás lejos de la realidad. Hemos asistido en los últimos tiempos a todo un catálogo de recortes en derechos colectivos, laborales y sociales. Si dejamos que todo esto suceda, ¿qué mundo y sociedad dejaremos a nuestros hijos? ¿Seremos capaces de conseguir que ese cuento de la criada sea solo eso: una heladora ficción?
Olga Santisteban (Vizcaya)
La cantera de Europa
Viendo las noticias sobre la necesidad de profesionales en medicina aeronáutica, educación o construcción, deberíamos reflexionar sobre nuestro futuro como país. Estas necesidades no se cubren de un día para otro invitando a personas de otros países, pues todos tendrán las mismas necesidades y habrá una pelea para retener y atraer nuevos talentos. Nuestros jóvenes deberán tener oportunidades e incentivos suficientes para desarrollarse profesionalmente aquí en lugar de emigrar en busca de oportunidades. Es como si la cantera del Athletic formara futbolistas para Inglaterra y luego los regalara. Una lástima.
Ruth Gomar Martín (Madrid)
¡Falso!
Sí, totalmente falso que con cerca de 80 años uno se crea por encima del bien y del mal, que estime que lo sabe casi todo, que ha sufrido más inconvenientes que nadie; que ha pasado por múltiples penurias, pero que no hay quien gane, no obstante, en gozo.
En definitiva, uno, por mucha experiencia que den esos ocho decenios, se siente el centro motor de la humanidad. ¡Falso! Uno creía que las grandes contiendas bélicas habían finalizado, que las fatalidades, como el hambre y la pobreza, era cosas del pasado; que el ser humano estaría más cultivado y con más sensibilidad hacia los demás. ¡Falso! Que el adverbio 'más' ya no era la finalidad principal de la existencia, estando, incluso, por encima de la muerte. ¡No! Se lucha por ser caudaloso, sin que exista una bolsa tan llena que nos reste las ganas de más.
¡Falso! Nos seguimos dejando la piel por atesorar, sin mirar como el espejo del baño cubre nuestros rostros de arrugas y nuestros cabellos se vuelven blancos. ¡No importa! El dinero, creemos, aumenta la autoestima y la capacidad de poder sobre los demás.
No ceso, ahora que me doy cuenta de algunas cosas, de admirar a los animales. Saben vivir plenamente fuera del triste y gris páramo —en muchas ocasiones— en el que vivimos... ¡falsamente!
Rafael Alcalá (Málaga)
El tropiezo
Zona urbana de paso, sombría, con arbolado frondoso que incide en la visibilidad. Un resalte maldito, no señalizado. Un pequeñísimo escalón, imperceptible por la complicidad cromático con el pavimento, sin sentido, carente de justificada funcionalidad. Tropiezo. Caída aparatosa. Crujir óseo de indescriptible intensidad dolorosa. Profundo lamento. Asistencia solidaria empática de la vencindad que rebosa humanidad. Intervención policial anodina, con frialdad y tintes de indiferencia. Clamor popular de indignación por el obstáculo traicionero generalmente de un riesgo previsible y evitable. Dolor en mayúsculas que desafía el umbral de sufrimiento del ser humano coqueteando con el desvanecimiento.
Evacuación en ambulancia. Ingreso y estancia hospitalaria. Intervención quirúrgica compleja para la recomposición de la osamenta disgregada con el atornillamiento de metal. En el horizonte, un largo periodo de rehabilitación. Proyectos vitales truncados. La vida es etérea, puede irse en un desgraciado instante de infortunio.
José María Torrás Coll (Sabadell)
Por qué la he premiado … Por el aviso a navegantes, y caminantes, que a todos nos alcanza.