El bloc del cartero
Babel
La decisión de permitir el uso en el Congreso de los Diputados de las lenguas que se hablan en España –o, mejor dicho, de tres de ellas– es un paso que, al margen de las razones que lo han motivado, supone para muchos, incluido quien esto firma, una contribución positiva al entendimiento basado en el respeto del patrimonio cultural de todos los españoles. Sin embargo, cabe preguntarse si el fin de la prohibición de hablar en catalán, euskera o gallego en el hemiciclo sin traducir a la lengua española o castellana lo dicho debe conducir a una prohibición de signo contrario y a que los que tienen en su ideario reivindicar esas lenguas dejen de recurrir a la común, con el sensato y saludable propósito de ser entendidos, sin mediadores, por cuanta más gente, mejor. Una de nuestras cartas invita a meditar al respecto. Ahà queda.
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Si no los entiendo, ¿qué voto?
Cuando algo me supera, lo escribo, lo siento. Soy una mujer de 55 años, madre ... y abuela, estado civil divorciada con razón, no he pertenecido en mi vida a ningún partido polÃtico –teniendo mis ideas claras– ni a ninguna hermandad, siendo católica practicante. En mis ideales, en mi fe y en mi hambre mando yo. Veo un informativo diario porque en este paÃs trabaja mi hija y estudian mis nietos y mi hijo menor; yo sobrevivo, que no es poco. La noticia de hoy: en el Congreso de los Diputados se hablan las distintas lenguas españolas y se traducen al castellano a través de un pinganillo, no piensan en los que queremos enterarnos de lo que dicen unos y otros y no lo subtitulan. Mientras leo, no puedo ver los gestos de quienes hablan. ¿Trabajan para el pueblo? Yo soy pueblo y no me hablan en mi idioma sabiendo hablarlo. Si no los entiendo, ¿qué voto? Si son capaces de vender sus principios por siete escaños que se consiguen en las urnas, ¿por qué no hablan mi idioma para conseguir mi voto? Las lenguas son propias de algunas regiones y es muy respetable que las hablen en su tierra, pero al resto de los españoles que nos hablen en español. Otra tonterÃa: el dinero que se han gastado en pinganillos, traductores y toda la infraestructura, 250.000 euros, cuando no hay medios suficientes para proteger a las vÃctimas de malos tratos, y mueren más mujeres que el año pasado. Todos los diputados pueden hablar español y no les da la gana, todas las mujeres no pueden defenderse y mueren.
Mercedes Aldana DÃaz. Correo electrónico
Desquiciamiento
Los centros de salud mental están saturados. No me sorprende: cada vez somos más las personas que necesitamos hablar con un psicólogo o un psiquiatra. Y resulta que hay solamente diez psicólogos y psiquiatras por cada cien mil habitantes. En este aspecto, nuestro paÃs está en los últimos puestos del ranking. «Las enfermedades mentales parecen ser la respuesta natural a una sociedad desquiciada», escribió ya Freud el siglo pasado, pero estas palabras tienen hoy la misma vigencia que antaño. Cada vez más, las personas comienzan a sentir los estragos de tanto fenómeno, aumentando su estrés y su ansiedad y manifestando sÃntomas de otros trastornos mentales. ¡Y para que nos atiendan contamos apenas con diez psicólogos o psiquiatras por cada cien mil personas! No es de extrañar que las citas con ellos se den cada tres meses; y, en ese Ãnterin, o dispones de dinero para pagar los servicios privados o te encontrarás en estado estacionario en la consulta de la sanidad pública cuando llegue el dÃa de tu cita. Señor ministro de Sanidad, necesitamos más profesionales de salud mental. De lo contrario, el desquiciamiento del que hablaba el maestro austriaco crecerá hasta lÃmites insospechados.
Manuel Castellanos Plaza. Murcia
La sonrisa de Sonia
Se abre la verja del bar y aparece Sonia. Siempre dispuesta a ofrecer la mejor de sus sonrisas. Hay en su mirada una fuerza de persuasión más fuerte que las palabras para transformar el ambiente en algo distendido. Es entonces cuando aparecen ellos, los 'animales vampiro'. Respiras su tensión y su falta de respeto. Siempre tienen prisa. Suelen quejarse por todo. No aceptan que no pasa nada si todo no es perfecto. Freddie Mercury afirmaba que la peor enfermedad es el aburrimiento. Estoy de acuerdo. El que se aburre siente que su relación con la realidad inmediata se encuentra dañada y por ello tiende a meterse con la del vecino. Sorprende la postura de Sonia, como dormida en un sueño imperturbable frente a tanta soberbia. Mi más sincera felicitación a esta mujer y a los miles de profesionales de la hostelerÃa que, como ella, manejan a la perfección el arte de la retaguardia.
Eva MarÃa Villa RodrÃguez. Valladolid
Por qué la he premiado… Por fijarse en esas lecciones silenciosas y cotidianas que muchos dan y pocos aprenden.