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El bloc del cartero

Babel

Lorenzo Silva

La decisión de permitir el uso en el Congreso de los Diputados de las lenguas que se hablan en España –o, mejor dicho, de tres de ellas– es un paso que, al margen de las razones que lo han motivado, supone para muchos, incluido quien esto firma, una contribución positiva al entendimiento basado en el respeto del patrimonio cultural de todos los españoles. Sin embargo, cabe preguntarse si el fin de la prohibición de hablar en catalán, euskera o gallego en el hemiciclo sin traducir a la lengua española o castellana lo dicho debe conducir a una prohibición de signo contrario y a que los que tienen en su ideario reivindicar esas lenguas dejen de recurrir a la común, con el sensato y saludable propósito de ser entendidos, sin mediadores, por cuanta más gente, mejor. Una de nuestras cartas invita a meditar al respecto. Ahí queda.

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Si no los entiendo, ¿qué voto?

Cuando algo me supera, lo escribo, lo siento. Soy una mujer de 55 años, madre ... y abuela, estado civil divorciada con razón, no he pertenecido en mi vida a ningún partido político –teniendo mis ideas claras– ni a ninguna hermandad, siendo católica practicante. En mis ideales, en mi fe y en mi hambre mando yo. Veo un informativo diario porque en este país trabaja mi hija y estudian mis nietos y mi hijo menor; yo sobrevivo, que no es poco. La noticia de hoy: en el Congreso de los Diputados se hablan las distintas lenguas españolas y se traducen al castellano a través de un pinganillo, no piensan en los que queremos enterarnos de lo que dicen unos y otros y no lo subtitulan. Mientras leo, no puedo ver los gestos de quienes hablan. ¿Trabajan para el pueblo? Yo soy pueblo y no me hablan en mi idioma sabiendo hablarlo. Si no los entiendo, ¿qué voto? Si son capaces de vender sus principios por siete escaños que se consiguen en las urnas, ¿por qué no hablan mi idioma para conseguir mi voto? Las lenguas son propias de algunas regiones y es muy respetable que las hablen en su tierra, pero al resto de los españoles que nos hablen en español. Otra tontería: el dinero que se han gastado en pinganillos, traductores y toda la infraestructura, 250.000 euros, cuando no hay medios suficientes para proteger a las víctimas de malos tratos, y mueren más mujeres que el año pasado. Todos los diputados pueden hablar español y no les da la gana, todas las mujeres no pueden defenderse y mueren.

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