Pequeñas infamias

Yo y mis supersticiones

Viernes, 11 de octubre 2024, 09:53

En uno de los muchos templos budistas que visité en un reciente viaje a Camboya con la familia, asistimos a una ceremonia que culminó con una bendición simbolizada por una cinta de lana gruesa de dos colores que, entre cánticos, un monje nos ató a la muñeca. Una cinta destinada a atraer la buena suerte, propiciar todo tipo de situaciones positivas y hacer que se cumpla aquello que uno desea en ese momento. Total y en resumen, un amuleto rebosante de virtudes, pero bastante feo y, sobre todo, difícil de esconder, por lo que aquí tienen ahora a servidora de ustedes con este dilema: ¿aguanto con estas lanas rojas y color azafrán que encima pican a rabiar hasta que se caigan de viejas y se complete el conjuro (dos o tres años, calculo yo) o les doy un tijeretazo y fin del engorro?

Me da igual ser trece a la mesa o derramar sal en el mantel. Pero, ay, las pulseritas cumple deseos son para mí harina de otro costal

Lo más absurdo del asunto es que yo nací un viernes 13 y me considero inmune a todas las supersticiones habituales. Me da igual ser ... trece a la mesa o derramar sal en el mantel. Cada vez que veo una escalera, paso por debajo, y les hago pedorretas a los gatos negros y a las culebras. Pero, ay, las pulseritas como las que llevo ahora mismo. Las pulseritas cumpledeseos son para mí harina de otro costal. Les contaré por qué.

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Sobre la firma

Carmen de Posadas es una escritora uruguaya nacionalizada española. Ganadora del Premio Planeta en 1998 con «Pequeñas infamias»

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