Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

Un asunto muy serio

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Un rey se encuentra con un hombre tan parecido a él que, intrigado, le pregunta: '¿Tu madre trabaja en palacio?'. Y el hombre contesta: 'Mi madre no, pero mi padre sí…'». No es el chiste más gracioso del mundo, pero sí el preferido de Sigmund Freud, uno de los mayores estudiosos de la risa, sus mecanismos y sus diversas funciones. De hecho, el padre del psicoanálisis escribió su tratado El chiste y su relación con el inconsciente simultáneamente que su celebérrimo Tres ensayos sobre la teoría sexual. Por lo visto, tenía en su mesa de trabajo ambos textos y, según su estado de ánimo, escribía sobre uno u otro.

Para Freud, el humor es «la más elevada manifestación de los mecanismos de adaptación del individuo», mientras que los chistes son «el más perfecto medio ... de liberación de la tensión que produce la represión de la sociedad, una vía de escape, y una forma de transgredir la norma». También tiene otros componentes tan interesantes como intrigantes. Para empezar, los chistes son anónimos y se propagan a velocidad de vértigo. No solo ahora, gracias a las redes sociales, sino desde siempre: cualquier hecho notable de la índole que sea tiene su instantánea réplica en el deformante y siempre certero espejo de la chanza, el chiste, el chascarrillo.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Un asunto muy serio

[]

Un asunto muy serio