Pequeñas infamias

No tiene nombre

Viernes, 17 de noviembre 2023, 10:47

Se cuenta que antiguamente las esclavas, que sabían que sus hijos les serían arrebatados al nacer, recurrían a un triste sistema para hacer aquel horror menos insoportable: no les ponían nombre. La explicación es que, después de pasar varias veces por trance semejante, descubrían que duele menos vivir sin alguien a quien uno no puede nombrar que recordar toda su vida a la pequeña María o el pequeño Juan, pongamos por caso.

Existen muchos ejemplos de fenómenos similares. En la Biblia, poco después de la creación del hombre (a nosotras las mujeres nos dejó para un pelín ... más tarde), Dios creó los animales y, para que los hiciera parte de su vida, le dijo a Adán que eligiera cómo se iban a llamar. Tal es el poder de las palabras. No basta con que algo exista; las personas, los animales, también los objetos y los conceptos solo cobran entidad cuando se les asigna un apelativo. Por eso, una forma de deshumanizar a alguien es privarle de tal privilegio.

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Sobre la firma

Carmen Posadas

Articulista de Opinión

Carmen de Posadas es una escritora uruguaya nacionalizada española. Ganadora del Premio Planeta en 1998 con «Pequeñas infamias»

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