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Pequeñas infamias

¡Que vivan los tópicos!

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Al morir, Gustave Flaubert dejó dos obras inacabadas. Una cuenta la historia de dos burgueses tan obvios como absurdos, Bouvard y Pécuchet; la segunda, que pensó incluir como apéndice de la primera, lleva el título Diccionario de las ideas recibidas. Bajo el subtítulo Catálogo de ideas y opiniones elegantes, Flaubert fue recogiendo a lo largo de su vida un compendio de todos los topicazos, lugares comunes y bobadas que la gente repite y hace suyos. A veces para quedar bien o darse pisto o porque están de moda, otras simplemente porque los clichés evitan pensar.

Como digo, el catálogo tenía forma de diccionario, y he aquí algunas entradas: Bajo el epígrafe 'Incendio', por ejemplo, Flaubert escribe: «Úsese siempre antecedido de ' ... pavoroso'». De fiat lux, frase latina que significa 'hágase la luz' y remite a la primera orden que da Dios cuando está en proceso de crear el mundo, el autor de Madame Bovary aconseja: «Úsese siempre y en exclamativo al encender un quinqué o la iluminación a gas: '¡fiat lux!'». 'Erección': «Mencionar solo al hablar de monumentos». Y, por fin, cuando se hable de un aristócrata y/o un noble, Flaubert explica que lo preceptivo es despreciarlos y luego envidiarlos.

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