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Pequeñas infamias

¿La exageración como virtud?

Carmen Posadas

Carmen Posadas

A mi modo de ver, uno de los rasgos que mejor caracterizan estos tiempos es la sobreactuación. Ya nada es templado, ponderado, sutil. Todo se pinta con brocha gorda. Si uno está contento, lo cool es desmelenarse y reír a grito pelado (véase la gente en los restoranes) para demostrar al mundo lo superrequetebién que lo está pasando él y toda la banda.

Lo mismo ocurre con la tristeza. Pone uno la tele y siempre hay un reality en el que unas señoritas tuneadas hasta las cejas ... y unos maromos de diseño lloran y se mesan el tupé por las bobadas más inverosímiles.

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