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Pequeñas infamias

El arte del cacareo

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Nunca llegarás a nada, chica, no sabes cacarear». Eso me soltó una amable compañera de colegio allá por los años setenta. ¿De qué te sirve hacer las cosas bien, ser trabajadora, responsable e inteligente si nadie se entera? Allá en mi tierra tenemos un dicho: «después de poner un huevo, hay que cacarearlo»; es fundamental, porque ¿qué es la vida sino un gallinero?

Águeda se llamaba esta gran filósofa de apenas quince años. Era mexicana y una verdadera pionera en el arte del cacareo. Le iba fenomenal, los ... profesores la adoraban, nosotros, sus compañeros, la admirábamos y queríamos ser como ella, y eso que entonces no se cacareaba tanto. De hecho, lo educado era todo lo contrario. No hacer alarde, no trompetear los méritos.

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