Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

Aporofobia

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Mi amigo L. ha muerto. Nos conocimos en el barrio; él dormía en los soportales de un cine y guardaba como gran tesoro una bicicleta de competición, último resto del gran naufragio que lo convirtió de próspero comerciante en un sintecho. L. era un espíritu libre y, por tanto, no muy dado a utilizar los refugios que el Ayuntamiento habilita para las personas que se han quedado en la calle. «La comida es buena y las camas estupendas, pero no me dejan fumar –argumentaba–. Además, prefiero ir a mi aire. Sé cuidarme solo, no hay quien pueda conmigo».

Pero sí pudieron y L. es ahora parte de esa fría y terrible estadística que dice que más del cuarenta por ciento de las personas ... sin hogar acaba sufriendo algún tipo de agresión, a veces con resultado de muerte. Otras estadísticas apuntan que el cuarenta y tres por ciento de ellas han sido víctimas de insultos y vejaciones y no pocas han visto cómo les robaban sus escasas pertenencias.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Aporofobia

[]

Aporofobia