Saltar al contenido
Volver

Pequeñas infamias

Algunos trucos de seducción

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Ahora que alumbra un nuevo año y a saber qué nos traerá (esperemos que no se parezca demasiado a sus dos antecesores), me gustaría inaugurarlo hablando de frivolidades. El motivo es que tengo la impresión de que me estoy volviendo un poco abuela cebolleta últimamente. O señorita Rottenmeier, sacando a colación semana tras semana algún nuevo dislate del variado repertorio que nos depara la actualidad. Por eso, para darle la bienvenida al 2022, voy a hablar de seducción. Hace varios años escribí para otro medio un artículo sobre el mismo asunto, en el que hablaba de cierto truco que aprendí de una maestra en seducciones.

Es tan simple como infalible y consiste en alabar a quien quiera uno camelar su virtud menos destacada (da igual que se trate de un ... ligue, un cliente, un socio, etcétera). A un guapo, o guapa, por ejemplo, les aburre hasta las lágrimas que les hablen de su físico. Es más, les fastidia e incluso les deprime, porque ellos se consideran mucho más que una cara bonita. Lo mismo ocurre con una persona inteligente: hablar de sus dotes intelectuales es otro aburrimiento supino, como si no las conociera de sobra. Aun así –y el dato vale la pena tenerlo en cuenta–, la vanidad anula hasta la inteligencia más preclara de modo que el Einstein de turno cae como un pichón cuando se le dice que es sexi. Aunque sea más feo que pegar a un padre, da igual. Primero, porque, en efecto, hay feos muy sexis, y, segundo, porque, al ser esta una cualidad que depende de los gustos de quien mira, resulta perfectamente verosímil que uno encuentre sexi hasta a Quasimodo.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error

[]

Algunos trucos de seducción

[]

Algunos trucos de seducción