Reinos de humo
Bipolares
El verano enfila ya hacia el éxtasis de principios de agosto, ese tiempo magnificado por todos, los que se tumban en arenas y los que les facilitan el gusto. Debería estar hoy aquí rememorando los tiempos felices de las vacaciones escolares y las manducas veraniegas, tan distintas con sus frutas jugosas, el bonito, la tortilla y los filetes empanados. Pero las noticias de los cierres de restaurantes, sobre todo en Madrid, me han quitado las ganas. Todo en esta vida parece haberse vuelto bipolar de un tiempo a esta parte. Don Juan o Juanillo. Alegría por las expectativas de un gran verano y un pánico al otoño como no se recuerda.
"A los aficionados a la cocina se nos van muriendo proyectos personales frente a los 'blockbuster' de las cadenas"
Llevamos tiempo escuchando que no es oro todo lo que reluce, que se veía venir. Que no hay gente para tantos locales como se están ... abriendo, por más que la capital atraiga cada vez a más personas fuera a comer los fines de semana. La mayoría de los que echan la persiana por última vez son casas que no salen en las guías ni en los periódicos, pero también hay lugares de toda la vida, como La Cocina de María Luisa o Membibre, y algunos abiertos por cocineros comprometidos, como Fokacha, con un César Martín que no deja de intentarlo, o Mentica, de la riojana Lucía Grávalos. Es la ley de la selva, se dirá. Unos llegan y otros se van. Sin embargo, a los aficionados a la cocina se nos van muriendo proyectos personales, de esos sin tramoya mediática, empecinados en la calidad del producto y las elaboraciones desde cero frente a los blockbuster de las cadenas. Me quedo pensando en que quizá todos deberíamos visitar más esos restaurantes que pensamos que siempre estarán allí si de verdad queremos que sigan estando.