Disfruto y me preocupo por igual al hojear uno de esos libros gran angular que compilan lo cotidiano, lo dotan de perspectiva histórica y lo convierten en algo más que un caleidoscopio de lo que somos. Titulado Diseño de menús en Europa, una historia visual y culinaria de los estilos gráficos y diseños desde 1800 a 2000 (Editado por Taschen), repasa la influencia que los estilos artísticos y movimientos de cada época de la historia han ido teniendo en los menús impresos de los restaurantes y, sin querer, nos deja en un triste lugar a los contemporáneos.
Demuestra cómo, más allá de una lista de platos, las cartas han sido auténticos espacios artísticos con ilustraciones de altísimo nivel, gráficos exuberantes y técnicas ... de impresión avanzadas para denotar la magia que se producía en el interior de aquellos salones y cocinas. Del art déco a la revolución de la Bauhaus, pasando por el humor o la ciencia ficción, creando auténticos iconos hasta de la cultura pop. Por más de dos siglos, el Instagram de cada casa ha sido su cartelería, el lugar en el que se volcaban sus aspiraciones y sus posicionamientos para atraer a sus clientes.
¿Y ahora? En las mesas de todo el mundo convive la uniformización y la tristeza del código QR. Llegaron obligados por la pandemia, lo sé, pero desaparecidas las mascarillas de las mesas se mantienen como recuerdo horrendo de aquellos tiempos en que vivimos peligrosamente. Comprendo el carácter práctico de su existencia e incluso el puro pecado de la pereza para cambiar las cosas, ¿pero no les pasa, como a mí, que se desilusionan un poco cuando les hacen sacar el teléfono para saber qué hay para hoy?
Publicidad
Noticia Patrocinada
Más de
Desayuno de domingo con...
Texto: Virginia Drake / Fotografía y vídeo: Javier Ocaña
En otros medios
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia