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Croquetas

LA CENICIENTA de la cocina se llama croqueta. No hay producto de origen tan humilde que haya conquistado como ella las mesas y conversaciones de ... restaurantes finos, tabernas y casas pudientes. Se han tenido que bolear millones de ellas hasta que ha ocurrido, pero ya está en palacio con sus zapatitos de cristal. Como todas las plebeyas que han devenido en reinas, ha tenido que pasar por el gimnasio y hasta por el bisturí y ahora luce con la elegancia de Audrey Hepburn su cremosa majestad, casi líquida, con la cuarta parte de harina que sus abuelas, y el tostado brillante en la piel, levísima y crocante, como solo se consigue en un crucero largo por Bahamas.

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