Patente de corso

Estáis jodidos, Antonio

Viernes, 7 de junio 2024, 13:54

Estoy de cena con mi compadre Antonio Lucas, escuchándolo hablar con mucho placer; porque Antonio, además de ser un imitador genial de voces ajenas, tiene una voz estupenda, bien timbrada, que siempre me hace pensar que si en vez de ser uno de los poetas, escritores y periodistas culturales más notables de España hubiera sido locutor de radio en los años 50, cuando la tele aún no había llegado y las chachas cantaban Mi luna de miel y Campanera mientras le pasaban el plumero a los muebles, habría arrasado entre las damas. Lo imagino, a Antonio, diciendo ante el micrófono con esa voz seductora: «Y ahora, en Radio Nacional, el capítulo trescientos cuarenta y dos de María la huerfanita, de Guillermo Sautier Casaseca», o recomendando una copita de Ojén, o preguntándole a una concursante si era señora o señorita –«Si es señorita, será porque usted quiere»–; y estoy seguro de que habría recibido más cartas de amor que las que, en otro orden de cosas, recibía Elena Francis.

Para que el presente y el futuro sean como queremos que sean, el pasado no debe ser lo que fue, sino lo que nos gustaría que hubiera sido

Pero bueno, a lo que estamos. Charlo con Antonio, como digo, comentándole la serie televisiva Un caballero en Moscú, basada en la magnífica novela ... homónima de Amor Towles. Y al hilo del asunto digo que la serie está muy bien, pero que es chocante que en plena revolución rusa, o sea, en 1918, cuando Lenin, Trotski y toda la peña, uno de los jefes revolucionarios rusos sea negro y con rastas, que el ministro o responsable de cultura soviético sea también negro, y que en los años 20 el hotel Metropol esté lleno hasta la bandera de clientes y empleados del mismo color; que más que el Moscú bolchevique, aquello parece Harlem en hora punta. Y, además, que uno de los capítulos contenga un diálogo delicioso, cuando un negrazo enorme como un armario, el tovarich rastafari, le pregunta ingenuamente –a mi juicio– al aristocrático y elegante conde Rostov: «¿Por qué no permitiste que me casara con tu hermana? ¿Porque soy comunista?».

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Escritor, académico de la Real Academia Española y cofundador de Zenda.

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