Patente de corso

Españoles

Viernes, 16 de mayo 2025, 11:00

Vista España en frío, no es una sonrisa amable la que asoma a la boca cuando miras nuestro retrato. Históricamente es un lugar que duele. A pesar de que en el paisaje europeo y mundial todos tienen abuelos en cunetas, padres en asilos, cuñados reventando cenas de Navidad e hijos dando por saco, nuestro álbum fotográfico posee imágenes especialmente amargas. Aquí y desde aquí se hicieron cosas malas y buenas, se sacudió la historia universal y se tuvo al mundo agarrado por las pelotas, y para todo eso hay que valer. No es cosa al alcance de cualquier tiñalpa. Con lo mejor y lo peor de nosotros, con nuestras contradictorias luces y sombras, los españoles llenamos la Historia de sucesos y nombres asombrosos: emperadores, artistas, escritores, filósofos, poetas, marinos, descubridores, científicos, guerreros. Unos y otros con victorias y derrotas, con nobleza e infamia. Como todo el mundo, ya digo, pero también más extremados que nadie, como solemos ser en nuestros odios y amores, en este país extraño donde no hay dos que pidan café de la misma forma: sólo, americano, largo, expreso, cortado, sin leche, para mí un poleo.

Sin embargo, ahí está la paradoja, qué admirables somos cuando pintan bastos. Es asombroso. Qué grandeza de ánimo solidario en las crisis, en los desastres

Para nuestra desgracia siempre nos sobraron curas, analfabetos, idiotas, políticos, espadones y tiranos, y faltaron bibliotecas, cabezas pensantes y líderes a la altura de la ... sangre y el sudor que derramamos o nos hicieron derramar para nada. Fuimos saqueadores y saqueados, verdugos y víctimas de otros y de nosotros mismos; y en nuestra biografía se mezclan nombres, lugares y hechos tan ilustres como miserables. No es del todo cierto que seamos buenos ciudadanos que nunca tuvieron buenos gobernantes: a esos gobernantes los elegimos nosotros, crecen y medran con nuestra indolencia, nuestra complicidad, nuestro aplauso, nuestros votos. Y gracias a esos sinvergüenzas para quienes la política no es servicio sino negocio, fuimos y somos regidos por nuestra propia ignorancia, envidia, corrupción, egoísmo e incompetencia. Somos borregos esquilados por quienes compran nuestro voto con el dinero que nos roban mediante un infame chantaje fiscal, mientras una y otra vez demostramos al mundo que cada uno de nosotros lleva dentro una guerra civil, y que nadie se suicida históricamente con tanta facilidad como un español con un arma en la mano, un euro del que presumir en la billetera o una opinión en la boca.

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Sobre la firma

Arturo Pérez-Reverte

Articulista de Opinión

Escritor, académico de la Real Academia Española y cofundador de Zenda.

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