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Patente de corso

El Kevin y la Yoli

Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-Reverte

Me voy a forrar más que con los libros. Se lo he propuesto a un productor de programas basura, y dice que es tirar a ... pichón parado. Que daremos el pelotazo. Como están de moda los programas de la tele con analfabetos funcionales y sin funcionar encerrados en islas, en casas, enfrentados en restaurantes a ver si surge el amor o lo que surja, sin red, sin filtros y, sobre todo, sin la más mínima vergüenza por parte de ellos o de los presentadores, la variante va a ser el copón de Bullas. El título lo veo clarinete: Cultura popular. O si pretendemos más elegancia, La cultura nos la pone dura. Prime time, por supuesto. El plató, impecable, solemne, con reproducciones de obras maestras de la Biblioteca Nacional y el Museo del Prado. Y en sus butacas, uno junto a otro, ellos dos. O sea, los personajes imprescindibles de esta clase de programas, los que arrasan con la audiencia y en las redes sociales: el Kevin y la Yoli.

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El Kevin y la Yoli

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