Mujeres al borde de un ataque de furia: «Cariño, si he dicho que no, es que no»
Tres actrices de tres generaciones y con un instinto despiadado para la comedia (negra). Carmen Maura, María León y Maribel Verdú, protagonizan la segunda temporada de la serie 'Furia' y nos cuentan cómo han tomado las armas –y las riendas– de sus propias vidas.
Llevan tiempo sin verse, desde el fin rodaje, y al encontrarse no pueden parar de abrazarse, de reírse y de ponerse al día. Una de ... las maquilladoras ha ido a la sesión de fotos con su perrita, y durante un rato, alrededor del café, las brochas y los secadores solo se habla de amor animal. Después el fotógrafo saca las armas y se convierten en el juguete perfecto para fingir maldad y amenazas. Cada una en su estilo y en su edad, son tres reinas de la comedia. A las tres les encanta jugar... y ganar. Las tres tienen Goya (uno María León; dos, Maribel Verdú; y cuatro, Carmen Maura). Las tres tienen también una ternura y una fragilidad que en algún momento se les escapa. Pero las tres son también, y sobre todo, grandes superviventes y hoy hemos venido a hablar de furia. ¿Hay motivos?
CARMEN MAURA
«Razones para estar furiosa nunca me han faltado: un hombre me quitó a los hijos y otro, el dinero»
Ingeniosa y brutalmente honesta, a sus 80 años sigue teniendo el mismo aplomo para dar una réplica ¡en la ficción que en la vida real. Su personaje en 'Furia' va con cáncer a un 'reality show'... pero la desesperación (y la telerrealidad) produce monstruos.
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XLSemanal. ¿Qué ha sido lo más difícil de hacer Furia?
Carmen Maura. Carmen Maura. Nada. Para mí, la interpretación sigue siendo un juego. Jamás me pongo nerviosa delante de una cámara. A veces te piden cosas que son un poco difíciles en un sentido físico, como en la última película que he rodado en Argentina, donde interpreto a una vieja loca que mata a todo el mundo. Lo que a mí verdaderamente me agota son las promociones. El 'qué me pongo' es una de las grandes torturas de mi vida, pero rodar es un descanso. A esta serie dije que sí en parte para poder descansar de la promoción de Calle Málaga, que se ha vendido hasta en Japón y Nueva Zelanda. Como está en una plataforma, incluso en el gimnasio vienen a decirme que les ha emocionado. Será porque siempre se me ha dado muy bien hacer de pobre. Sobre todo en francés.
XL. ¿Cómo ha sido trabajar con Maribel Verdú?
C.M. A Maribel la conozco de toda la vida y siempre he admirado su trabajo desde que hizo 27 horas, donde debía de tener unos 15 años y estaba tan bien. Y luego me acuerdo de cuando no le daban ningún premio y le dije: «Espera, Maribel, que cuando te den el primero ya no pararán de dártelos». Y así ha sido.
XL. ¿Y con María León?
C.M. Hay gente en esta profesión que tiene la comedia dentro y María es una de ellas: tiene una locura maravillosa y, además, lo dramático lo borda.
XL. ¿Usted sabía que era graciosa antes de ser actriz?
C.M.No, yo lo que sabía es que mi madre era graciosa y que ella no se daba cuenta. Era ama de casa y nos reíamos con ella incluso cuando se echaba a llorar. Mi padre siempre decía que era la más pequeña de toda la familia.
XL. ¿Y cuándo se dio cuenta de su propia gracia?
C.M.El sentido del humor no tiene nada que ver con hacerte la graciosa. Lo importante es que tú hables normal y que la gente se tronche. A mí me sorprende todavía que se rían de cosas que digo muy en serio.
XL. Como la receta del gazpacho en Mujeres al borde de un ataque de nervios.
C.M.[Y empieza a recitarla]: «Tomate, pepino, pimiento, cebolla, una puntita de ajo…» [risas]. El texto tiene que ser bueno, claro. Antes de empezar, me meto el guion frase a frase de manera obsesiva. Para eso soy muy burra. Y es que, para que parezca que te sale del alma, el texto tiene que estar dentro del cuerpo. Jamás se me ocurriría improvisar.
XL. Sé que tiene un gran amor, su yorkshire Maggie. ¿Cree que tiene más calidad el amor perruno que el amor humano?
C.M.Bueno, no sé si calidad, pero es menos doloroso. Es un amor sin preguntas. O sea, si te falla el amor humano se puede sufrir mucho. Aunque mis grandes sufrimientos no han sido porque me haya fallado el amor, sino porque me han hecho grandes canalladas. Uno me quitó a los niños y el otro, el dinero…
XL. O sea, que razones para la furia ha tenido.
C.M.Sí, pero nunca he sido una persona agresiva. Nunca he tenido ganas de... Bueno, sí, ganas he tenido. Pero no soy agresiva físicamente ni me gustaría tener una pistola y liarme a tiros. No, eso no. Prefiero intentar calmarme, analizar la situación, ponerme en positivo, sí. Lo bueno es que en esto siempre me ha ido muy bien, pero en mi vida he tenido problemas ante los que no me ha quedado más remedio que solucionar.
XL. De hecho, una vez dijo que tiene un ángel de la guarda.
C.M. Sí. Yo no sé quién será, pero siempre me he sentido protegida.
XL. Tampoco es que su vida haya sido especialmente fácil…
C.M. Nooo. Ha estado llena de zafarranchos… Pero al mismo tiempo he estado siempre en el lugar que tenía que estar en el momento oportuno. Cuando conocí a Fernando Colomo, por ejemplo, e hice su primera película. O cuando me encontré con Pedro [Almodóvar]. En esa época, en un mismo año tuve tres agentes. Cada vez que me decían que no hiciera cortos, yo los dejaba. Cuando argumentaban que Pepi, Luci y Bom... me podía hundir, los dejaba. En ese momento estaba con Marsillach de primera actriz del Teatro Nacional y decían que iba a destrozar mi carrera, pero es que yo jamás he creído que existiese tal cosa. Nunca me preocupó a dónde iba a llegar. Yo lo que quería era aprender y divertirme, y Pedro era un chaval muy especial y con un sentido del humor y un talentazo increíbles. Por eso, cuando alguien me pregunta por su carrera, le digo: «Mira, no pienses demasiado y ve haciendo cosas, porque en esta profesión tan puta solo manda la suerte».
MARIBEL VERDÚ
«Estoy orgullosa de ser 'Lady Chapuzas'»
Dice que su personaje en esta serie ha sido el más difícil de su carrera. Una ejecutiva de televisión con alucinaciones, extorsionada y con un perfeccionismo extremo del que la actriz, en su propia vida, ha sido capaz de librarse.
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XLSemanal. ¿Deberíamos estar más furiosas?
Maribel Verdú. Yo es que ya estoy muy furiosa..
XL. ¿Y para qué utiliza esa furia?
M.V. Sobre todo, para no estar en todas partes y tener que decir 'sí' a todo. Mi 'no' va siempre a misa. Nada me pone más nerviosa que alguien me insista. «Cariño, si he dicho que no es que no». Me importa mucho más mi vida que mi trabajo.
XL. ¿Qué ha sido lo más difícil de hacer en Furia?
M.V. Félix Sabroso [el director de Furia] es lo mejor que te puede pasar en la vida. Pero difícil ha sido todo, porque es el papel más complicado que he hecho en mi carrera. Mi personaje es muy extremo y el más complejo a la hora de empatizar. La pobre va de peor a peor. Y hay que seguir con ella hasta el final para comprenderla porque da la sensación de que es quien machaca a los demás, pero luego te vas dando cuenta de que está rodeada de hijos de puta, de gente mala mala mala. Y el espectador va a estar conmigo.
XL. Estas mujeres tan dañadas y tan enfadadas ¿son víctimas?
M.V.Yo sí. Mi personaje es una víctima de la autoexigencia creada por las grandes corporaciones que te exprimen hasta enfermarte. En esta vida el perfeccionismo es limitante, es frustrante, es lo peor… Y la razón es que no existe nada perfecto y nos boicoteamos a nosotros mismos queriendo serlo. Es una lección que aprendí hace mucho tiempo. Mi chico [Pedro Larrañaga] siempre me canta una canción para reírse de mí: «Lady Chapuzas, na-na-na-na». ¡Y yo cada vez digo con más orgullo: «En mi vida real soy Lady Chapuzas».
XL. ¿Cómo ha sido trabajar con María León y Carmen Maura?
M.V.Una maravilla. Con Carmen, qué te voy a contar. Y con María nos ha pasado varias veces como en esta serie, que nos acabamos cruzando, pero no coincidimos en escena. Una vez incluso fui a hacer un curso de control mental con una amiga de Luis Alegre y, al llegar, María se acababa de ir.
XL. ¿Y en qué consistía ese curso exactamente?.
M.V.Yo fui porque quería reaprender a dormir la siesta.
XL. ¿Perdón?
M.V.Sí, porque yo antes era capaz de dormir la siesta, hasta que un día quise, no pude y ya no he podido nunca más. Ni siquiera con un curso de control mental. Lo peor son esos días de resaca en que te has pasado por la noche y dices: «No pasa nada; total, lo recupero». Pero sí pasa porque al final nunca lo recuperas. Así que el día después me estoy muriendo. El curso fue estupendo. Bajabas a la playa a hacer no sé qué de meditación y te encontrabas con tu Maribel de pequeña... Ahora soy zen: soy Silvia Abascal. Todo maravilloso y genial para relajarme, pero no para dormir la siesta. En eso sigo igual. No puedo.
XL. Y, además, es madrugadora….
M.V.Sí, a mí antes me recogían a las diez y veinte para una producción como esta y me levantaba a las diez. Ahora necesito mi meditación, mis estiramientos, mi conectarme conmigo misma... para luego poder llegar al plató y ser la de siempre. Porque a todos nos pasan unas mierdas en la vida que te cagas. Lo que pasa es que nadie las sabe, solo tu primera división de la vida, tu núcleo duro, y aun así hay veces que ni siquiera ellos. Yo siempre he creído que, por respeto, hay que dejarse en casa todo lo malo y crear buen clima allá donde llegues. A lo que aspiro en la vida es a no ser una amargada ni amargarle la vida a nadie.
MARÍA LEÓN
«La alegría es parte de mi naturaleza. ¿Por qué la voy a capar?»
La pequeña de la familia León lleva casi dos décadas demostrando su amplitud de registros. En 'Furia' concentra comedia y tragedia en un solo personaje y sale más que airosa en el encuentro con sus ídolos.
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XLSemanal. ¿Para qué sirve la furia?
María León. Para respetarse a una misma. Para estar en la vida de pie y no ir rodando. Para ocupar tu lugar en el mundo. Para rebelarse ante el 'todo vale' y, en especial, para no dejarse utilizar.
XL. ¿¿Qué tal se lleva con su personaje de la serie Furia?
M.L. De maravilla. A mí un personaje, cuanto más equi-vocado, más me gusta. Y mi Charito Muchamarcha, como yo la llamo, que tuvo un hijo a los 15 y otro a los 17, sin conciencia de nada, es una mujer tan vulnerable, tan equivocada, tan perdida y con tanto corazón… que me ha encantado bailar dentro de ella. Tanto drama y tanta comedia al mismo tiempo ha sido como ir a un parque de atracciones. A mí es que esta serie me ha devuelto la alegría. .
XL. ¿Le faltaba?
M.L. No es que me faltase, pero a veces el ruido hace que te pierdas un poco a ti misma; o que haya cosas muy importantes que con el tiempo se te acaben olvidando por el peso de la responsabilidad. Y la verdad es que la alegría siempre ha sido parte de mi naturaleza, así que ¿por qué la voy a capar?
XL. Lleva 17 años en el cine. ¿Ha cambiado mucho?
M.L. Sí, claro. Si no cambiase, me aburriría de mí. Pero al mismo tiempo sigo siendo la de siempre: tan de lo punki como de la mesa camilla.
XL. ¿Qué les pasa a todas con el director de la serie, Félix Sabroso, que hablan maravillas de él?
M.L. Es que nos lo ha dado todo. Contención pero libertad, y a la vez creatividad, y a la vez humanidad, y a la vez la risa. Nos hemos hartado de reír. Además, Félix es un sabio. ¿Quieres hablar de música, de pintura, de política, de actualidad o de miseria humana? De todo sabe, pero sin prepotencia. Lo mejor es que se pone delante de ti con amor y sin juicio. Que es lo que necesitas en un rodaje, pero también en la vida.
XL. ¿Cómo se ha sentido al trabajar con Carmen Maura?
M.L. Imagina. ¡Pero si desde pequeña me sé los diálogos de Mujeres al borde de un ataque de nervios!
XL. ¿Y cuál es su frase favorita?
M.L. «Pepa, es que estoy metida en un lío muy gordo... Que me he enamorao de un terrorista chiita, y no me puedo ir a Málaga con esta papeleta...» [risas]. Pero no solo admiro a Carmen. Maribel también es maravillosa. Y lo mismo me pasa con Candela Peña. Que yo la veo que se tira un pedo y digo: «¡Bravo!». Porque con ella tengo delirio.
XL. ¿Le ha dado muchos consejos su madre?
M.L. Sí, claro. Como todas las madres. E intento llevarlos a cabo, porque al final las madres, no sé muy bien cómo lo hacen, pero siempre tienen razón. En realidad, fue mi madre la que me mandó para Madrid. Yo me eché un novio formal muy joven, con 13 años, y cuando a los 17 lo dejé, Carmina le dijo a mi hermano: «Llévatela para Madrid», y entré en la primera promoción de la escuela de teatro de Juan Carlos Sánchez.
XL. Veo que lleva un tatuaje en el brazo, un corazón con la frase «Lions love» ('amor de leones'). ¿Trabajará pronto con su hermano Paco?
M.L. Todavía no se puede contar, pero podría ser...