El regreso de Amanda Knox. ¿Se puede hacer humor en torno a un asesinato?
Condenada por homicidio y absuelta, Knox busca limpiar su reputación con un monólogo en el que se ríe de los ataques que recibe desde hace 20 años.
«El otro día fui al médico y, al ver mi nombre en el expediente, el doctor me dijo: '¿Amanda Knox? Ya siento que otra ... mujer le haya arruinado el nombre'. 'No, doctor, esa otra soy yo». Combatir al trauma desde el humor, este es el nuevo camino que ha tomado Amanda Knox.
Condenada por un asesinato con agresión sexual cometido en 2007, cuando ella tenía 20 años, pasó cuatro en una cárcel italiana hasta que la policía cazó al verdadero asesino y fue puesta en libertad. Retratada como una psicópata diabólica por la prensa sensacionalista británica e italiana (la apodaron Foxy Knoxy, 'Knoxy la zorra', en inglés), lleva desde entonces intentando contar su versión.
La iniciativa no ha gustado a la familia de Meredith Kercher, la joven de cuyo asesinato fue acusada, ni a sus millones de 'haters', que la acusan de frivolizar con su dolor
Su vida y su imagen pública quedaron arruinadas, pero a sus 38 años, madre de dos hijos (Eureka Muse de 5, y Echo de 2), ha decidido explorar y compartir esa experiencia sobre un escenario en clave de monólogo cómico. La iniciativa no ha gustado nada a la familia de Meredith Kercher, la joven de cuyo asesinato fue acusada, y a quienes, al igual que sus millones de haters, aseguran que, al hablar en público de todo ello, ahora además en clave humorística, frivoliza con el dolor de las víctimas.
«Me gustaría hablar con ellos –contemporizó Knox recientemente en una entrevista con The Times–. Mi historia y la de Meredith están inextricablemente unidas, pero tampoco voy a poner mi vida en pausa y esperar a que me den su permiso, porque yo también tengo una historia legítima que contar. Por mucho que me digan que lo supere, no se puede simplemente superar la difamación global. Influye profundamente en mi experiencia como madre».
En estos años, Knox ha ejercido como activista en casos de condenas injustas, buscando que las autoridades rindan cuentas, y asegura que su principal motivación para ganar la batalla por su reputación son sus hijos. Por eso ya ha contado su historia en dos libros, un documental, varios pódcasts y Amanda Knox: una historia retorcida, una miniserie producida por Monica Lewinsky, amiga suya y también superviviente al acoso y linchamiento del sensacionalismo mediático.
Asegura Knox que nunca esperó encontrar comedia en el asunto, pero que tras conocer a Nikki Glaser y Whitney Cummings, dos célebres cómicas estadounidenses, descubrió una nueva forma de lidiar con el trauma y transmitir algo personal y político «después de tantos años de llanto». En la isla poco poblada cercana a Seattle donde vive desde que volvió de Italia en 2011, comenzó recientemente a hacer breves autoparodias en pequeños escenarios sin imaginar que, en su búsqueda por darle la vuelta al relato, acabaría creando un monólogo cómico para reírse de por qué tanta gente la odia.
«El tema de mi espectáculo es la maternidad: lo que significó para mi madre pasar por aquello y lo que significa para mí traer una hija a este mundo que me trató como lo hizo»
A diferencia de Raffaele Sollecito, su novio, quien también fue acusado injustamente, siempre fue ella el blanco de las críticas. De hecho, muy poca gente recuerda siquiera el nombre del asesino de Meredith Kercher, Rudy Guede, cuyo ADN quedó en la escena del crimen.
«¿Que Meredith sufriera violencia sexual significa que mi experiencia deba ser borrada? –reflexionaba en sus declaraciones al diario británico–. No, lo que me sucedió fue una forma diferente de violencia contra las mujeres. Silenciarme no honra la memoria de Meredith, del mismo modo en que si hablo de lo que me sucedió, no minimizo lo que le sucedió a ella. De hecho, el tema principal de mi espectáculo es la maternidad: lo que significó para mi madre pasar por aquello y lo que significa para mí traer una hija a este mundo que me trató como lo hizo. Quiero que viva en un mundo que sea mucho más amable con ella de lo que fue conmigo. Y estoy tratando de averiguar cómo puedo conseguirlo. Para sobrevivir, debo convertir lo que viví en algo hermoso. De lo contrario, siento que todo está perdido».