El amable vecino que resultó ser un cruel agente de la Gestapo
Vivió hasta los 94 años sin que nadie sospechase

El amable vecino que resultó ser un cruel agente de la Gestapo

Para los habitantes de Les Herbiers, un tranquilo pueblo francés, Paul Pradier era el vecino más encantador. Un jubilado siempre sonriente. Pero Pradier ocultaba un pasado de terror: en los años cuarenta colaboró con los nazis hasta convertirse en un temible miembro de la Gestapo. Su secreto se habría ido a la tumba con él de no ser por la perseverancia de quien un día lo consideró un buen amigo de la familia.

Lourdes Gómez | Imagen: rmp / Colección Patrice Rolli

Viernes, 13 de diciembre 2024, 11:32

Lleva una pistola en el cinturón o una ametralladora al hombro; le gusta vestir con uniforme de cuero. Mide un metro sesenta, pero nadie se atreve ni a mirarlo. Así, pavoneándose como un matón, recorre la región de Dordoña. Es el año 1943 y él es el agente número 302 de la Sipo-SD, la Policía de las SS, una combinación de fuerzas de la Gestapo (la Policía secreta) y la Kripo (la Policía criminal) a las órdenes de Hitler en la Francia ocupada. Se llama Paul Pradier y tiene 19 años.

Más de seis décadas después, Pradier es un anciano sonriente, uno de los vecinos más queridos de Les Herbiers, a más de 300 kilómetros de ... Dordoña. Un jubilado jovial que no falta un día a su paseo, a su almuerzo en el café Chez Colette... En la localidad lo llaman cariñosamente 'pequeño Paul', Popaul. Y así habría sido hoy recordado si Frédéric Albert, el hijo de sus amigos más cercanos, el matrimonio formado por Marcel y Régine, no hubiera decidido investigar.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Sobre la firma

Lourdes Gómez | Imagen: rmp / Colección Patrice Rolli

Más de xl semanal

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

hoy El amable vecino que resultó ser un cruel agente de la Gestapo