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Tras la muerte de Ludwig van Beethoven, se hizo un molde de escayola de su rostro. 

La novena de Beethoven

La 'Oda a la alegría', cuarenta años del ¿maldito? himno de la Unión Europea

Schiller escribió una oda a la alegría. Beethoven le puso música en una sinfonía revolucionaria y universal que compuso totalmente sordo y es ahora Himno de Europa. Pero está asociada a una maldición.

Hermanos, bebed y entonad conmigo que los pecadores sean perdonados y que el infierno deje de existir. Son versos de la Oda a la alegría, compuesta por el pensador y poeta alemán Friedrich Schiller en 1785. Casi cuarenta años más tarde, Ludwig van Beethoven, que ya se había quedado sordo, le puso música a estos versos en el movimiento final de su Novena sinfonía en re menor, op. 125.

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Era una sinfonía rompedora en la que por primera vez voces —tanto solistas como de un coro— se sumaban a la orquesta. Y no era ... esa la única innovación, incluía también algo insólito: la incorporación de instrumentos de percusión como el triángulo, los platillos y el bombo. Tampoco era habitual su duración: 74 minutos, repartidos en cuatro largos movimientos.

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