Los humanos somos profesionales del mínimo esfuerzo. No es pereza, es ciencia: nuestro cerebro optimiza energía.
Grandes malentendidos de la ciencia

No estás tirado en el sofá. Estás cumpliendo la ley de Zipf y la ciencia te apoya

Los humanos somos profesionales del mínimo esfuerzo. No es pereza, es ciencia: nuestro cerebro optimiza energía.

Si practicas la ley del mínimo esfuerzo, no sientas remordimientos. La evolución favorece a los que gastan la mínima energía para conseguir los mismos resultados. Somos vagos hasta hablando. Lo descubrió George Zipf, y ChatGPT es su alumno aventajado.

Jueves, 18 de diciembre 2025, 18:34

Harvard, 1935. George Zipf no puede parar de sonreir. Está sentado ante una montaña de fichas de papel y acaba de descubrir que los humanos somos vagos. Pero no vagos a la manera de tu cuñado, que se pasa el domingo en el sofá viendo fútbol, sino vagos de una forma más elegante, casi cósmica.

Durante meses, Zipf ha estado contando palabras como un contable obsesivo. Contó cada palabra del Ulises, de Joyce. Lo mismo con manuscritos en latín, en ... chino, en alemán. Y en todas las lenguas, sin excepción, encontró que hacemos trampa: usamos unas pocas palabras cortitas para decirlo casi todo ('el', 'de', 'que') y dejamos las largas y complicadas para cuando no hay más remedio. Es como si la humanidad entera se hubiera puesto de acuerdo en un pacto secreto: ¿para qué molestarnos en decir 'otorrinolaringólogo' cuando podemos arreglárnoslas con 'médico'?

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