A esto saben los helados
Lo que hay detrás de la vainilla

A esto saben los helados

Y las papillas infantiles, algunos perfumes, las cervezas artesanas... La demanda de vainilla, el sabor más popular del mundo, se ha disparado y ya vale tanto como la plata. Prácticamente solo se produce en Madagascar y se ha convertido en un problema global.

Domingo, 28 de julio 2019, 12:47

La vida moderna sabe y huele a vainilla. Está en los cereales que tomamos por las mañanas, en los productos lácteos, en las papillas para bebés, en las galletas y en los dulces. En la tableta de chocolate que cae durante la maratón nocturna de series y hasta en las cervezas artesanas. Se usa también para aromatizar las bebidas carbonatadas más populares y para crear perfumes y cosméticos. La lista es infinita. Según la revista Scientific American, se calcula que hay más de 18.000 productos en el mercado global que contienen aroma de vainilla. Aunque la temporada alta de esta especia es sin duda el verano, pues la vainilla se utiliza sobre todo para hacer helado. Un dato es suficiente para calibrar su impacto económico: el 29 por ciento de los helados que se consumen en Estados Unidos son de vainilla, el sabor más popular del mundo en un mercado global que mueve más de 70.000 millones de dólares cada año. Pero su omnipresencia esconde una realidad inquietante. La de un país pobre, Madagascar, que sufre las peores consecuencias de cultivarla y la de un mercado en permanente esquizofrenia que un día la comercializa a 20 dólares el kilo y al día siguiente multiplica su precio por 20, incluso superando al de la plata. En los últimos años, la vainilla también se ha convertido en un problema global.

Escaldado y sudor. Las vainas se escaldan en agua caliente, se envuelven en mantas para que suden y luego se secan al sol. Después se atan en manojos.

Originaria del estado mexicano de Veracruz, donde los indígenas totonacas ya la cultivaban y se referían a ella como tlilxochitl ('flor negra'), los españoles se ... encargaron de exportarla. La aristocracia europea empezó a utilizarla en la cocina y la repostería, lo que la convirtió en la especia más sofisticada del continente. Aunque los franceses trataron de cultivarla en las islas Bourbon (la actual Reunión), durante años no tuvieron éxito. No es extraño. Su cultivo es un auténtico arte. Pero también un trabajo tan sofisticado como arduo y estresante.

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Sobre la firma

Licenciada en Periodismo por la UPV/EHU, ha trabajado en las revistas del grupo Vocento, Mujerhoy y XLSemanal, y coordinado el summit de liderazgo femenino WomenNOW. Actualmente es redactora de EL CORREO.

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