El Dépor zanjó de forma oficial una segunda vuelta que, extraoficialmente, dio por concluida el 28 de marzo, cuando cayó contra el Getafe en Riazor y empezó a decir adiós a Europa. Desde entonces ha vivido en estado vacacional. La sobredosis de tila que se metió en su portentosa primera vuelta le permitió vivir de rentas sin correr riesgo de caer al precipicio. Ayer, en San Mamés, cumplió el guión de los últimos tiempos. Se hundió tras recibir un gol, perdió y tuvo un caído en combate, Adrián. Al menos maquilló en la segunda mitad, en la que tuvo un poco de sangre y fútbol, un primer acto lamentable. El Athletic empezó soso, destensado. El Dépor, con Adrián tirado de interior izquierdo, Valerón de enganche y Lassad en el filo, se acercó al área un par de veces con hiladas combinaciones, pero su mayor peligro lo generó Koikili al rematar un centro de Filipe que proporcionó una foto espectacular de despedida para Armando, quien voló a la escuadra para enviarla a córner. No pudo llegar a esa zona Manu cuando Muniain se sacó de su bota derecha un plátano prodigioso. Ocurrió en el minuto 19, cuando la banda se convirtió en un cruce generacional. Manuel Pablo, de 34 años, contra Muniain, a quien duplica en edad. El de Iruñea amagó con irse por dentro, recortó para fuera, sacó del carril al canario y chutó con una rosca deliciosa y seca para extinguir a una familia de arañas. Fue un gol de pañuelos, pero no los aireó San Mamés. Decisivo Manu El tanto dejó atontado al Dépor, que se sostuvo por la aportación de los Manueles. Solo una torrija generalizada puede explicar que tres jugadores vascos esperasen solos en el área un centro de un Etxebe hiperactivo en su despedida (min 23). La mano de Manu evitó el remate de Llorente, el mejor colocado del trío. Al minuto, el asturiano volvió a despegar para frustrar un sensacional disparo del ariete internacional. El equipo coruñés fue tras el gol ajeno un pelele al que el Athletic zarandeó por dentro y por fuera. Blandito en defensa, no decía nada en ataque este Dépor vacacional, que perdió por lesión a Adrián (min 26), sustituido por Iván Pérez. De hecho, no generó algo parecido a una ocasión hasta que el Manuel Pablo más profundo de la temporada centró para que Lassad rematase a un metro del palo (min 40). Con otro vuelo sin motor de Manu, esta vez a trallazo malintencionado de Susaeta, clausuró un primer acto del que el Dépor se pudo marchar goleado. Tras el paso por la caseta, el Athletic compareció en el césped varios minutos antes que su rival. Los leones tenían ganas de donar un gol a su Etxeberria. Al minuto y medio, la tuvo, se la dejó franca el formidable Muniain: con todo San Mamés en pie y rugiendo, solo ante Manu, el capitán vasco la envió fuera. Pequeña reacción Fue entonces cuando el Dépor se picó. Tampoco una exageración. Pero reaccionó con una cabalgada de Filipe que Juan Rodríguez, muy forzado, remató fuera (min 47), y con una contra de libro que concluyó con un remate centrado de Antonio Tomás (min 50). En esos minutos iniciales se marcó la tendencia de la segunda mitad: un partido de ida y vuelta. Los mediocampistas de ambos equipos dimitieron de la presión y se llegó a ambas áreas con facilidad, pero al borde de ellas murieron la mayoría de los ataques, pues las defensas sí se lo tomaron en serio. Fueron, en todo caso, los mejores minutos del Dépor, profundo pero sin remate, mal que arrastra desde hace temporadas. Aprovechó que el público y el rival estaban más pendientes de que Caparrós ordenase el apoteósico cambio de Etxeberria. Con San Mamés aún electrizado, Llorente remató al larguero (min 75) desde fuera del área, preludio de lo que ocurrió poco después, cuando Javi Martínez embocó desde el borde del área. Con el estadio en pie, el goleador se fue hacia el banquillo para celebrarlo con Etxeberria y dio al capitán el abrazo que le quería dar todo San Mamés.
El Deportivo debería traer de vuelta a Lafita del Zaragoza y a Verdú del Español para mejorar en el medio del campo y fichar a Nino del Tenerife para potenciar la delantera.Y todo esto lo digo porque tal y como estamos jugando ahora no vamos a llegar a ninguna parte.
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