Los de Kika Superbruja son unos libros infantiles alemanes que han sido traducidos a casi cuarenta idiomas y que han ido cosechando éxito allá donde se han publicado. Stefan Ruzowitzky (director de Los falsificadores , filme por el que obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en el 2008), nos sirve la versión cinematográfica de este éxito literario que narra las aventuras de una pequeña aprendiz de bruja.
Nuestra joven protagonista nos recuerda a una Pippi Calzaslargas sin coletas, que sustituye sus animales por un libro de hechizos y un pequeño dragón llamado Héctor, obra y gracia de lo digital. En cabeza, una defensa de los valores tradicionales de la amistad, el compañerismo, el trabajo en equipo... en un mundo de fantasía donde el malo malísimo hipnotiza a los adultos y los convierte en autómatas hombres grises (imposible no recordar a la Momo de Michael Ende), un mundo incoloro que eclosiona frente a la inocencia e hipercolorismo infantil.
Lejos del progresivo oscurantismo de la saga Harry Potter, Kika es un mundo naïf que recupera el espíritu de clásicos Disney tipo La bruja novata o La montaña embrujada , o los libros de Enid Blyton y sus pandillas de niños viviendo aventuras sin par.
Película para niños y adultos nostálgicos, con buenos actores infantiles (especialmente Alina Freund), y aportación española con Pilar Bardem como Elviruja, bruja que busca sucesora.
En breve, la serie de dibujos animados, que hay que seguir explotando el filón.