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Mi perro es más grande que yo

¿Y SI TU MASCOTA PESASE MÁS QUE TÚ? Estas necesitan camas a medida y kilos y kilos de pienso, pero tienen un corazón acorde a su tamaño. Algunos hasta se van de terracitas. Tienen una vida de altura...

La Voz de Galicia

Baloo no fue premeditado, vino de sorpresa. Tenía cuatro meses cuando Melania decidió acogerlo. Lo encontraron en un pueblo, donde los perros amastinados suelen utilizarse para el campo y para cuidar las casas. «De pequeño apuntaba maneras, con cinco meses ya era del tamaño de un cocker», afirma. En su piso ya habitaban otros dos perros, un galgo y un pastor alemán. «Estamos un poco apretados», se ríe Melania. Aunque para ella es como tener otro hijo y ya no imagina su vida sin él. «Baloo pesa alrededor de 70 kilos y, aunque tiene un montón de camas, tuvimos que comprarle un colchón en Ikea para que durmiese», cuenta. Pero desde que Melania se quedó embarazada ha cambiado de sitio, ahora él duerme a los pies de su cama, «es muy protector con el bebé, nos cuida mucho». Lo pasea como mínimo tres horas al día y consume 30 kilos de pienso al mes. «Cuando vamos a casa de mis padres, ¡les cocinan una pota de ocho kilos de carne solo para ellos!», dice con sustancia. Come y mucho, pero también lo quema. «Me gusta llevarle a correr al monte y al río», detalla su dueña. Aunque cuando entra por la puerta de casa todo cambia: «Es muy tranquilo, dentro siempre está tumbado». Aunque su tamaño resulta difícil de ocultar. «Si se acuesta en el pasillo no podemos pasar», asegura.

 

Baloo se lleva muy bien con los otros perros del parque, aunque impone. «Si ladra parece que va a matar a alguien, no tiene el mismo ladrido que otro perro», afirma su dueña. Aunque nunca ha sacado los dientes, algunas personas no están concienciadas con este tipo de animales. «Hay gente a la que le da un poco de miedo», indica. Los perros no gustan a todos, pero a veces encontrarse con un animal de estas dimensiones impresiona lo suyo.

 

DE VIAJE PERRUNO

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«Los perros vienen allá donde vamos», apunta Melania. Antes la familia tenía una furgoneta pequeña, pero decidieron comprarse una más grande precisamente para poder desplazarlos a ellos. «Nos los llevamos de cámping y les encanta», cuenta ella. Aunque les dan muchas alegrías, hay personas que no lo entienden. «La gente me dice cosas como: ¡Si parece un caballo!, ¿pero lo tienes en un piso?», confiesa. Y aunque los demás opinen siempre, ella a sus grandes perros no los cambia por nada.

Esta dueña los prefiere de gran tamaño porque son más tranquilos que los pequeños y, además, porque le gusta más el carácter que tienen. «Baloo es como un cachorro grande, te hace mucha gracia porque siempre está accidentado», explica con ternura de este perro noble, cariñoso y tranquilo. Una grandeza con forma de animal.

 

 

«De pie mide un metro ochenta»

Dama es un gran danés de dos años y medio que de normal mide un metro, aunque si está de pie, llega al metro ochenta. Con esa altura pasa de todo, ¡menos desapercibida!, y en su casa, un piso de 60 metros cuadrados ubicado en el barrio coruñés de Monte Alto, es la reina. «Al llegar a casa se tumba en el sofá. Es supertranquila y no te das cuenta ni de que está, a no ser que se te cruce en el pasillo...», cuenta Pilar. «Tiene una ternura desproporcionada, y si quiere mimos se sienta encima de ti como si estuviera en el colo», relata. Para sus dueños lo importante no es el espacio que tenga la casa, sino sacar a la perra a pasear lo suficiente. «Por la mañana la paseamos 30 minutos, al mediodía unos 20 y por la noche nos pegamos una hora caminando», mantienen. Y por si fuera poco movimiento, estos chicos también se la llevan con ellos cuando van al trabajo. «Ha venido con nosotros hasta a hacer el Camino de Santiago», cuentan los orgullosos dueños de la bella Dama.

Este verano eligieron ir a Amarante, en Portugal, porque en el alojamiento rural les ofrecían la posibilidad de llevar a su mascota: «Siempre que voy a algún hotel de perros tengo que avisar de que pesa 64 kilos, ya que normalmente aceptan a mascotas que no pesen más de diez», dice. Aparte de Dama tienen dos gatos persas, «si uno de los gatos está en la habitación el perro no entra, lo respeta mucho ? indica Pilar? pero en el sofá ¡acaban durmiendo juntos los tres!». Al ser un perro tan grande, las extremidades le van creciendo por partes. Pilar asegura que la está viendo crecer de forma desmesurada. «Unas veces la veo más alargada y otras más alta, es como si creciera a trozos», cuenta la dueña riéndose. Pilar y Antonio siempre lo tuvieron claro: les encantan los perros, y más un gran danés. «Normalmente los perros tienen a un dueño favorito, pero no pasa eso con esta raza, a nosotros ella nos quiere por igual. Si la saco yo, espera a mi marido, y si sale mi marido, me busca a mí, es increíble», detalla Pilar.

«Lo que sentimos por ella es un amor incondicional», asegura. Enorme.

«Nos llevamos al perro de terracitas»

Al día necesita tres paseos que duren una hora cada uno, un kilo de pienso, y muchos pero que muchos mimos. Sigue siendo un cachorro grande, ya que tiene solo un año y medio, aunque no lo parezca. Pero se nota en su energía y, con la misma edad que uno de los hijos de Ana, ella no duda en usarla para jugar y darles cariño. «Mi bebé de un añito le hace de todo al perro, pero se llevan genial, él ni se inmuta, es buenísimo», cuenta la dueña. Estuvo abandonado y lo recogieron con solo ocho meses, «tenía mucho miedo al principio, me costó que cogiera confianza», relata. Fue una suerte que se encontraran, y desde entonces han formado una familia.

Ares mide 73 centímetros y pesa 53 kilos. «Al contrario de lo que piensa la gente, los perros grandes son más tranquilos que los pequeños», confirma Ana. Hace cuatro meses empezó su terapia en Cans School, un centro de adiestramiento en Sada donde le están ayudando a perder el miedo que tiene a la gente. «Yo lo llevo a terapia, pero realmente la terapia me la da él a mí», explica generosa. Mediante una enseñanza con recompensas positivas, cada vez puede relacionarse más, «hasta nos lo llevamos de terracitas», confiesa.

Ana asegura que su perro sabe bien cuando está triste: «Los perros tienen algo especial, pueden comprenderte, es una mascota superbuena», indica. «Si tuviera que decir una cualidad especial que tiene, es la tranquilidad que transmite». Ana no lo cambia por nada. Si has convivido con un animal así, lo entenderás. Grande.

 

Tags: Ikea
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