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Patricia Pardo: «Es difícil que no saque mi vena gallega en el programa»

Es de Santiago y de armas tomar, y se ha convertido en un referente de la televisión por su carisma. La presentadora de «El programa del verano» y colaboradora de Ana Rosa durante el año toma las riendas estas vacaciones y abre su corazón a YES

La Voz de Galicia

Se dio a conocer en el programa de Ana Rosa hace seis años. Su debilidad o fortaleza, depende de cómo se mire, es su pronto y sinceridad extrema. Su frase es «Pasiño a pasiño faise o camiño», y de momento, está consiguiendo todo lo que se propone.

-¿Cómo es trabajar con Ana Rosa? ¿Deja el listón muy alto?

-Alto no, altísimo. No me comparo ni me compararía jamás, es la figura televisiva por excelencia, o sea que imagínate. Intento aprender de ella todo lo que puedo.

-¿En qué dirías que te pareces a ella, y en qué no te pareces en nada?

-Pues ella es muy comedida, lleva las cosas de una forma muy premeditada pero yo no soy así para nada, soy muy temperamental, es difícil no sacar mi vena gallega. Cuando le pongo mucha pasión es complicado poder controlarme.

-¿Cuáles son tus temas favoritos? ¿Eres más de política o de corazón?

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-Llevamos una racha en la que la política está a la orden del día, antes daba un poco de pereza pero ahora la gente esta superinteresada, y además hay muchas tramas. Pero a mí lo que me gusta es la actualidad, me gusta seguir los temas judiciales, los sucesos... normalmente además es la sección en la que estoy, o sea que yo feliz.

-¿Te ves en otro programa que no sea el de Ana Rosa? ¿Qué te gustaría hacer?

-Pues me encanta el programa, porque el magacín es increíble, te deja dar mucho de ti y que te vean en muchas facetas, pero me gustaría mucho trabajar en un informativo o un programa de investigación. Cualquier cosa pero en la tele. Es mi medio favorito.

-El otro día Joaquín Prat me dijo que tendría un programa de noche. ¿Tú te ves trabajando en otro horario?

-¡Noo! El horario de noche para Joaquín, que se lo quede él [Risas]. Sé que el horario que tenemos en el programa echa un poco para atrás, entramos a las 6 de la mañana, aunque yo intento entrar a las 5 para tener una hora de calma yo sola en la redacción y preparar las cosas. Eso ya no es madrugar, es una barbaridad. Pero si eres madre es un horario súper agradecido, a las 3 o 4 estoy en mi casa para pasar todo el tiempo que pueda con ellas y poder preparar el programa del día siguiente. Ya me he acostumbrado, así que no cambiaría este horario por nada.

-¿Cómo desconectas cuando sales de los directos?

-Con dos niñas pequeñas es imposible no desconectar, aunque piense en el programa de mañana voy corriendo detrás de ellas, cambiando pañales... me ayudan mucho a desconectar. Hasta ahora solo tenía a mi marido en Madrid, pero ahora que está mi familia aquí es mucho mejor, me separo del trabajo mil veces más, antes era una adicta al trabajo. Llevo viviendo aquí 17 años pero echo tanto de menos el mar... ojalá lo tuviera aquí para poder desconectar mucho más.

-¿Cuándo estas de vacaciones, sigues enganchada a todo lo que pasa?

-Sí, siempre estoy al día de la actualidad la verdad, echar una ojeada al Twitter es inevitable, miro el telediario, algún programilla... Tengo que estar todo el día puesta en lo que pasa.

-Tú del norte y tu marido del sur... ¿En las vacaciones consigues traerlo a Galicia o te arrastra él a Cádiz?

-Una vez que salgo de Madrid tiro siempre para el Norte. Tenemos mucha suerte por tener playa en los dos sitios. También vamos mucho a Cádiz, porque el clima es estupendo y la gente maravillosa, pero a mí no me cambian mi Galicia, tengo que ir sí o sí. Llevo nueve años con mi marido y mira que lo intenta, pero aún así no consigue convencerme.

-Te has hecho un cambio de look. ¿Eres muy de arriesgar o te lo has pensado mucho?

-Soy muy conservadora, no me gustan mucho los cambios, pero si quieres conseguir algo tienes que arriesgar. Así que esta vez al tener a mi hija Sofía dije: ‘Voy a volver diferente, quiero arriesgarme’. Lo tenía moreno y largo y ahora estoy rubia y de pelo corto, pero ha gustado mucho. A mí me cuesta verme y a mi madre más, porque antes éramos calcadas y ahora he perdido un poco su sello pero no pasa nada, el pelo crece.

-¿Es verdad que tienes 20 dioptrías?

-Sí, es verdad, tenía eso, pero ahora me he operado. Me daba muchísima inseguridad, no saludaba a la gente porque no la veía, ¡no porque no quisiera! Ahora veo bien, menos mal. La gente decía que es imposible que no viera nada pero era un hecho...

-¿Qué tiene Santiago de Compostela que no tenga Madrid?

-¡Mi Santiago es que lo tiene todo! La gente me dice que no tiene playa pero es que la magia, el encanto, la personalidad que transmite la ciudad es algo increíble. Es una ciudad que es bonita lloviendo, algo que no pasa en casi ninguna. Es especial. La gente viaja fuera de España pero no se da cuenta de la riqueza que tenemos aquí. El pórtico de la Gloria, el Camino... es que es algo que hay que sentir. En Santiago tenía una vida supertranquila, pero por mi situación laboral ahora no puedo volver, aunque no lo descarto, porque Galicia es mi hogar. A terra tira moito.

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