Mos homenajea al codillo
Mos
Las 5.000 raciones preparadas por la asociación Santa Eulalia se quedaron escasas para atender el gran número de visitantes
27 Oct 2008. Actualizado a las 11:20 h.
Buen tiempo, once años de experiencia y una receta con éxito. Estas tres claves convirtieron ayer la Festa do Codillo de Mos en un auténtico hervidero de gente en el que las raciones volaban. Cientos de comensales hambrientos decidieron acercarse desde primera hora de la mañana a la Finca de A Pesqueira para disfrutar de esta cita y degustar los más de 2.500 kilos de carne, 500 de arroz y 150 de guisantes preparados por la asociación Santa Eulalia.
Pese a que las taquilla para despachar los boletos abrió a las 10.30, lo cierto es que algunos visitantes adelantados se acercaron ya a las 9.00 de la mañana para hacerse con una de las raciones, que se vendían al económico precio de siete euros. No es que pretendieran hacerse con un desayuno rico en calorías, sino que, provistos de cazuela en mano, no fueron pocos los que decidieron tener el menú del domingo preparado de antemano para evitar meterse en la cocina con los fogones.
De este modo, cerca de 20 platos salieron ya antes de que se empezase la fiesta de forma oficial, un número muy pequeño frente a las 5.000 preparados para pasar la jornada. Junto con pan, vino y un plato conmemorativo, el codillo reunió a tantos seguidores que cuando todavía rondaban las 13.00 horas, cerca de la mitad ya se habían despachado. «Estamos tanteando porque todos los años nos quedamos muy justos y planeamos para el siguiente aumentar la fiesta, ya que hay sitio para más mesas», recordó ayer Lisardo Conde, uno de los responsables de la asociación cultural de Santa Eulalia.
Música y pregón
El pregonero de tan concurrida celebración fue el polifacético Alfonso Pato, que entre otras muchas ocupaciones es organizador del Festival de Cans. En forma de verso, el porriñés alabó las virtudes del plato y aprovechó para solidarizarse con los vecinos de Mos por los problemas políticos y de infraestructuras a los que se enfrentan en la actualidad. Los asistentes pudieron disfrutar no solo del tradicional plato sino también de música folclórica a lo largo de toda la jornada.