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El complejo rescate de la gata okupa

Tardan una semana en salvar a un animal olvidado en un edificio tras tapiarlo

La Voz de Galicia

Nada hacía presagiar a las fuerzas de seguridad que el desalojo de okupas y posterior tapiado de un inmueble en Vázquez Varela acabaría derivando en la compleja operación Gato Encerrado. Vecinos, bomberos, protectora Proyecto Gato y policía se aliaron para salvar a un felino que les tuvo en vilo durante toda la semana pasada.

Todo empezó hace justo siete días, cuando una vecina del entorno alertó con pelos y señales a la asociación Proyecto Gato de lo que estaba sucediendo: «Se está produciendo un desalojo en un edificio ocupado en el número 10 de esta calle. Los propietarios tienen en la entrada a un vigilante de seguridad y no dejan entrar a los ocupantes de la vivienda para retirar a uno de los cuatro gatos que vivían con ellos. Los albañiles ya están tapiando todo el edificio», avisaban cual 007.

De inmediato, las voluntarias de la protectora se presentaron en el lugar de los hechos, donde la Policía Local trataba de reconducir la situación. Tras advertir a los agentes del problema, estos les tranquilizaron y aseguraron que no dejarían dentro el animal. Sin embargo, en el momento de acceder al interior del inmueble, la gata, asustada, salió disparada por una ventana hacia un balcón para, acto seguido, saltar a un tejado contiguo derribado.

Ante la imprevista complicación, las voluntarias de Proyecto Gato abandonaron el lugar en busca de una de las trampas que tienen en el refugio. Cuál no sería su sorpresa, cuando al regresar con la trampa a Vázquez Varela se había perdido de vista al animal. Nada se sabía de él.

Ante la incertidumbre y por si el animal había vuelto a entrar en la vivienda, la protectora pidió a los albañiles que dejasen un pequeño acceso libre sin tapiar para que, en caso de que estuviera en el interior, pudiese salir. De esa forma se podría atrapar en el único sitio posible para colocar una jaula.

La petición cayó en saco roto, tal como comprobaron las propias voluntarias a la mañana siguiente. El edificio aparecía tapiado de arriba a abajo. Si la gata estaba en el interior no tendría ninguna posibilidad de pisar la calle.

«El disgusto fue tremendo. Llamamos de nuevo a la policía, inicialmente nos dijeron que iban a mandar una patrulla; después de hacernos esperar media hora, llaman de nuevo para comunicarnos que no van a mandar a nadie, que dan por finalizada la intervención. Nos dicen que si la gata no entró en la trampa, no pueden hacer nada, porque no le van a decir a los propietarios que destapien el edificio. Después de varias horas se consiguió dejar un hueco libre por una ventana para que la gata pudiese salir al balcón», explica Fátima Lago, de Proyecto Gato.

La presencia de los bomberos, que se prestaron a subir con una escalera para colocar la trampa a través del hueco de una ventana, volvió a hacerles concebir esperanza. Tres noches depués el felino no se había dignado en entrar en la caja, pese a que los vecinos lo veían tomando el sol en la ventana. El problema era que la trampa no había quedado bien colocada.

Proyecto Gato decidió coger el toro por los cuernos y actuar por su cuenta. El sábado logró llegar hasta la trampa y recolocarla de nuevo. Tras avisar un vecino que el animal ya había accedido a ella, el domingo colocó una escalera de diez metros sobre el balcón del edificio y valiéndose de una cuerda y un gancho consiguió rescatar la trampa con la gata. «Ahora la tengo yo. Es negra, preciosa, pero está con miedo. De sus dueños no sabemos nada, se llevaron los otros tres», apunta Fátima Lago, quien no se cansa de agradecer a vecinos y bomberos la colaboración prestada. Reconoce que si salvaron al gato fue gracias a la insistencia y al apoyo de todos ellos.

La protectora ultima la licencia en Gondomar para integrar el refugio en la Red Natura

El traslado de Proyecto Gato de Vigo a Gondomar ya no tiene marcha atrás. Las responsables se reunirán el viernes con el arquitecto para dar los retoques a la nave y al entorno, que permita integrar el proyecto en la Red Natura.

Tras ser desalojado de A Madroa, Proyecto Gato tuvo que alquilar una nave en Coia, que le resulta pequeña para sus 280 felinos y no le permite tratarlos como le gustaría. Para paliar el déficit de espacio ha tenido que recurrir a los pisos de acogida, repartidos por todo el entorno.

Ahora su idea es que los gatos puedan tener un espacio exterior en el que expandirse, en lugar de permanecer encerrados durante todo el día, algo que no les parece de recibo.

La fundación holandesa Wereld Asielen se ha comprometido a financiar una parte importante del nuevo proyecto. De hecho, en la actualidad ya abona 500 de los 560 euros que paga la protectora por la nave de Coia. Esta ayuda ha sido definitiva para salir adelante, a la que se suma la colaboración de veterinarios en la castración y otro tipo de intervenciones, así como una ayuda de la Xunta de 5.000 euros como consecuencia de la presentación de un proyecto para dar a conocer las instalaciones y el trabajo que desarrolla.

Los animales son recogidos por todas las zonas de Vigo y otras veces entregados en la propia nave. El estado lamentable en el que aparecen supone una serie de gastos adicionales por la compra de medicinas.

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