El Concello rechaza devolver el aval del edificio inacabado en la avenida de Madrid
Vigo
La administradora concursal reclamó a Urbanismo los 14.500 euros que había entregado la empresa antes de su quiebra
09 Feb 2015. Actualizado a las 05:00 h.
La empresa Jamba Arquitectura pidió y obtuvo licencia en el año 2010 para construir dos edificios en la avenida de Madrid esquina a la Baixada á Salgueira. Entre otros requisitos, tuvo que depositar en el Concello 14.524 euros para reponer los servicios urbanísticos que pudieran dañarse durante la ejecución de las obras.
En este caso concreto, más que daños en servicios, ocurrió que los edificios no se terminaron y con tal mala fortuna que los trabajos se interrumpieron cuando se había construido un enorme sótano de cinco plantas de profundidad destinado a garajes. Durante varios años el hueco estuvo abierto, para desesperación de los vecinos de la zona por el riesgo que suponía para su seguridad. En el caso de las viviendas más próximas, se alarmaron al ver que se llenaba de agua y amenazaba la estabilidad de sus inmuebles.
Ante este panorama, la Gerencia de Urbanismo decidió el pasado mes de junio rellenar el agujero con tierra procedente de la construcción del complejo deportivo del barrio de Navia que está ahora a punto de concluirse, decisión que adoptó cuando el problema salió a la luz pública.
Curiosamente, el pasado mes de diciembre Urbanismo recibió un escrito de María Muñiz, administradora concursal de Jamba, designada por el juzgado de lo mercantil número 3, solicitando la devolución del aval de 14.524 euros. La propuesta fue informada de manera desfavorable y en la reunión del consello de la Gerencia de Urbanismo de la pasada semana se acordó formalmente la negativa a entregar el dinero.
Aunque en el acuerdo no se entra en detalles, presumiblemente el Concello querrá resarcirse del coste que le supuso rellenar de tierra con sus propios medios el agujero destinado a garaje. Aunque el destino del aval era garantizar la reposición de servicios dañados por las obras, en este caso se originó un perjuicio a la propia administración, que actuó en evitación de males mayores.
Obras paradas
En este caso concreto, como en otros muchos, la crisis económica que se cebó con el sector de la construcción está en el origen de la paralización de la obra. El permiso data del año 2010 y en un principio todo discurrió sin novedades para la construcción de dos inmuebles anexos de cinco plantas, con un total entre ambos de 46 viviendas más locales comerciales.
Una vez que al año siguiente los trabajos quedaron paralizados, los vecinos de la zona empezaron a reclamar al Concello que actuara, sin demasiado éxito. Habían previamente comprobado que la empresa no daba señales de vida por lo que remitieron sucesivos escritos a la Gerencia.
Después de dos años y de alertar del riesgo para sus viviendas ya que el agua estaba convirtiendo la excavación para los garajes en una inmensa piscina, cuyo fondos estaba lleno de material de obra y de hierros de la estructura de las columnas, Urbanismo decidió intervenir. Previamente, el Concello había intentado que Jamba diera una solución, pero sus escritos no fueron respondidos.
El hecho de que a pocos metros de la zona excavada se encontrara el Colegio Hogar añadía más riesgos. En el fondo del lago eran visibles numerosos balones que caían del patio de recreo y a sus alumnos se les había prohibido que bajaran a recogerlos. Tras varios meses de dilaciones, en junio del año pasado el Concello eliminó el peligro.