Los 56.688 emigrantes que salieron de Vigo en 1912 tenían que trasladarse hasta los trasatlánticos en botes porque el puerto carecía de un embarcadero
28 Oct 2009. Actualizado a las 12:12 h.
Hasta finales de los años treinta, Vigo careció de un muelle de pasajeros. Los viajeros se veían obligados a emplear embarcaciones menores para desplazarse desde tierra hasta los buques. Esta circunstancia originó un fructífero negocio que tenía en la figura del botero su principal beneficiario y en la del emigrante, el gran perjudicado.
Sin embargo, no era el botero el único que acaparaba el ventajoso negocio del traslado de la ingente cantidad de emigrantes que salían todos los años por el puerto vigués hacia América.
El 30 de octubre de 1912,