Hasta hace tan solo tres años, O Porriño estaba considerado algo parecido a la milla de oro de la industria química y farmacéutica. En un radio de menos de 5 kilómetros se encontraban la filial de Zeltia, Xilazel; CZ Veterinaria y dos gigantes multinacionales, la estadounidense Genentech, y la anglosueca Astrazeneca. La primera llegó con un plan para hacer su antitumoral estrella Avastin en cantidades industriales, pero en el 2006 optó por deslocalizarse a Singapur. Sus instalaciones fueron adquiridas por la firma helvética Lonza Group para el desarrollo de cuatro biofármacos, de cuyo desarrollo la firma mantiene absoluta reserva desde el año 2007.
Siguiendo la misma línea de Genentceh, Astrazéneca se encuentra en pleno proceso de deslocalización, a la espera de que fructifique la venta de sus instalaciones a CZ Veterinaria para su ilusionante proyecto de desarrollo de vacunas infantiles.