Embassi se ha hecho mayor a los cuatro años
Vigo
25 Nov 2008. Actualizado a las 11:45 h.
Aunque ya están calentando motores para la fiesta de fin de año, en la discoteca Embassi todavía han tenido folgos para celebrar una fiesta previa, la del cuarto aniversario del local. La intención era demostrar las buenas vibraciones y sensaciones que han perseguido en este tiempo, así que la puesta en escena no escatimó detalles.
Un corazón gigante, bajo el cual se escondía Carlos Beleiro, y la drag queen Elíptica, recién llegada de Ibiza, fueron los encargados de dar la bienvenida a las cerca de 1.000 personas que se acercaron a soplar las velas. Los que entraron no se sintieron defraudados: decoración y concierto especial para un cumpleaños que empezó con Alberto Cunha, siguió con el grupo vigués Fusion One, y derrochó música house.
El plato fuerte llegó con la actuación de Jaba, la voz del grupo Yves Larock. Corear su famosa canción Rise up, que suena en las discotecas de todo el mundo, se convirtió en una forma divertida de pasar la noche, según recordó el relaciones públicas de la sala, Carlos Dagá.
El despliegue de esta última semana, que multiplicó por diez el número de personas que pasa habitualmente la noche de los jueves por Embassi, sirvió también para dar a conocer los planes para la última noche del año: cincuenta euros por barra libre, aparcamiento toda la noche, ropero, limpieza, catering y entrada de reyes con una copa. «Además, aumentaremos nuestro personal para que todo el mundo que venga pueda divertirse sin tener que sufrir colas», afirman. Lo tendremos en cuenta.
En este caso con dos guarismos. Medio siglo para ser exactos cumplió ya el pasado año la coral Cidade de Vigo o, lo que es lo mismo, la de la Once, que es la organización que está detrás de tan inquieta agrupación. Para celebrarlo organizaron en su día una serie de actos entre los que, claro, no faltó un macroconcierto. Después de unos meses de trabajo y unas cuantas caminatas técnicas, dicho concierto acaba de ver la luz en forma de DVD.
Especialmente satisfecho se mostraba el responsable de la Once, Arturo Parrado, con motivo de la presentación del trabajo, máxime teniendo en cuenta, dijo que, al margen de otras consideraciones, la coral, integrada por videntes e invidentes, es un valioso ejemplo de integración. Parrado aprovechó que había luces (cámaras) y taquígrafos (periodistas) delante para ratificar el compromiso de la organización que dirige -«y el mío personal»- con la agrupación musical.
Igual de feliz estaban Jacinto Sotelo, responsable de servicio sociales, y Mariano Vázquez, director de la coral, que explicó que, además de música, el DVD incluye una selección de 200 fotografías en las que se hace un recorrido por los 50 años de vida del grupo. También se cuenta con palabras parte de esa historia. La elaboración de guiones y la selección de material ha sido cosa de Manuel Iglesias.
A lo largo de todo este tiempo han sido alrededor de 500 voces (en la actualidad la integran 45) las que han pasado por la coral Cidade de Vigo, que han estado a las órdenes de dos únicos directores, el ya citado Mariano Vázquez, y el histórico Enrique Rey Lorenzo, que le cedió la batuta en 1993 y que, siempre que tiene oportunidad, sigue escuchándolos. Fijo que ya se ha hecho con el DVD que, dicho sea de paso, se entrega de forma gratuita a los aficionados a la música coral.
Éstos se van a encontrar un trabajo bien completo, con sendos bloques de temas gallegos, habaneras, obras con piano y ópera y zarzuela. Avisados quedan.
Es una cita mensual que conocen bien los habituales del restaurante vegetariano Gálgala (Placer, 4). Beatriz Gómez, su alma máter, decidió un buen día compatibilizar la alimentación corporal con la mental y así nació tan singular certamen, que tiene una periodicidad mensual, y en el que pueden participar cuantos clientes quieran.
Basta con que los originales presentados no excedan las diez líneas de texto escritas en letra Times New Roman, tamaño 12, y que el arranque se ajuste a la frase que ellos mismos proponen. La de este mes, por ejemplo, está sacada de la novela de Khaled Hosseimi Cometas en el cielo: «Yo me mordí un puño y cerré los ojos».
No admiten más que un microrrelato por persona -«si quieres escribir más esperas al mes que viene y listo»-, dicen las bases.
También dicen que el premio no podrá quedar desierto, «que nos parece muy triste», así es que, sí o sí, siempre hay un ganador con derecho a cena para dos personas el día que mejor le venga. Y no menos importante, el relato en cuestión se publica en la carta del restaurante durante todo el mes siguiente al fallo, lo cual ayuda a los clientes a entretener la obligada espera mientras llega la comida, por no hablar de la posibilidad de que el cliente en cuestión sea un editor abducido por la historia y se produzca el flechazo. Literario, claro. Nunca se sabe.