La Voz de Galicia

Fútbol e ingeniería contable al borde del precipicio

Vigo

Marcelino L. Fernández Mallo

05 Jan 2008. Actualizado a las 02:00 h.

Algunos lectores conocerán aquella frase atribuida a un personaje de infausto recuerdo que representó con sarcasmo incomparable los tiempos funestos que aún estaban por caer. Aquella frase, posiblemente inventada más que pronunciada, decía: «ayer estábamos al borde del precipicio; hoy hemos dado un paso al frente». Hace unos meses tuve la ocasión de analizar la situación patrimonial y financiera de la sociedad Deportivo de A Coruña SAD a la vista de las cuentas del ejercicio 2006 facilitadas a sus socios. Pasados los meses, el club presenta las cuentas correspondientes a 2007, por cierto, sin auditar. A la vista de dichas cuentas parece que seguimos dando pasos al frente. Las cuentas del 2007 presenta varias partidas de elevada cuantía difíciles de interpretar sin la documentación adicional. El crecimiento en 23 millones de euros del inmovilizado inmaterial o los 137 millones apuntados a Deudores a largo plazo con una contrapartida de ingresos a distribuir en varios ejercicios son, entre otros, movimientos que precisan de mayor información. Más allá de «matices contables», las cuentan revelan una realidad imposible de disfrazar y que se define a partir de tres evidencias: La sociedad tiene un capital circulante negativo de 8 millones de euros. El capital circulante se obtiene de la comparación entre el activo y el pasivo a corto plazo (39 frente a 47 millones). El capital circulante expresa la capacidad de una empresa para hacer frente a los próximos pagos. Los resultados de la actividad corriente reflejan una pérdida de 35 millones de euros, y esto a pesar de un crecimiento del 230% en los ingresos por retransmisiones. Es cierto también que el resultado se ve lastrado por una amortización de 48 millones por minoración de los derechos de adquisición de jugadores, entendemos que para corregir la sobrevaloración de esta partida en ejercicios pasados. A pesar de que los gastos regulares superan los ingresos con amplitud, se reporta un resultado positivo de 92 mil euros. Esto se debe al registro de unos ingresos extraordinarios de 41 millones de euros. Para poder valorar el peso de este apunte, recordemos que los ingresos por publicidad ascendieron a 7 millones y los de socios y abonados a 5 millones. En cualquier caso, debe entenderse que en próximos ejercicios el club no seguirá recibiendo estos enjundiosos ingresos. Deuda viva Con independencia de la capacidad de generación de ingresos del club, lo que parece irrebatible es la existencia de una deuda viva de 150 millones de euros (49 con administraciones públicas). Los estados financieros de una empresa deben reflejar sin el más mínimo ápice de duda la posibilidad de afrontar los vencimientos de sus deudas. Debe ser así porque la imposibilidad de hacer frente a las mismas supondría su quiebra y desaparición. Aún peor que estar al borde del precipicio, es no saber a qué distancia nos encontramos de él. Los directivos del club deben reflexionar sobre su actitud. Han mostrado una gestión brillante durante una etapa que fue la más gloriosa del Deportivo en toda su historia. Pero posteriormente han caído por una pendiente de errores continuos, enfrentamientos estériles, actitudes tercas y una falta de transparencia reincidente que han abocado a la sociedad a una situación insostenible. Esa directiva debe reconocer sus errores, recuperar su humildad de otros tiempos y abrir el club a la participación de los distintos agentes interesados en su salvación. Debe hacerlo antes de que el Deportivo se estrelle contra el fondo del precipicio.
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