Los habitantes de Prado y A Graña, en Covelo, tienen que pasar por Ourense para poder estar conectados ya que carecen de financiación para arreglar el otro camino
08 Nov 2007. Actualizado a las 11:25 h.
Quince curvas, ocho cruces y un cambio de provincia. Ese es el recorrido que tienen que hacer los vecinos de las parroquias de A Graña y Prado, ambas en Covelo, para visitarse. Unos 22 minutos de viaje que no tendrían nada de particular, a comparación con los caminos perdidos del resto de Galicia, si no fuera porque en el primer puente que se cruza se cambia de provincia. Ourense da la bienvenida a los viajeros que viajan de una parroquia a otra y no tienen más remedio que tomar este camino.
A la otra opción, la que los conectaría en cerca de cinco minutos, le faltan euros para poder hacerse realidad. El camino de poco más de dos kilómetros fue abierto recientemente por las comunidades de montes de ambas parroquias, pero necesita de asfalto para convertirse en un paso factible.
Pero el mayor problema no es el terreno. Antes de que estas dos obras se fundan hay que salvar un puente medieval que las sucesivas riadas han derruido. Su estado impide que un coche pueda pasar, por lo que los atajos solo son posibles si se va andando. Esta alternativa, ahorraría a los vecinos de ambas parroquias más de quince minutos de viajes, puesto que la pista permitiría una conexión en unos cinco minutos. No solo el reloj nota la diferencia, también los estómagos.
El trazado que han abierto los comuneros de Prado, y que les ha costado unos 17.000 euros, dibuja menos siluetas que la carretera por la que ahora hay que transitar, no apta para gente con facilidad a marearse.