Moda al ritmo de la movida ochentera
Vigo
La Mirilla
20 Sep 2006. Actualizado a las 07:00 h.
Si la semana pasada una catedral barroca decoraba la calle del Progreso y la convertía en una pasarela de moda, mañana el estilismo y las tendencias otoño-invierno 2006 llegarán a la Plaza de la Independencia a las 19.30 horas, y transportarán a todo el público asistente hasta los años 80, en un intento de materializar los fenómenos estéticos y culturales presentes en esa época. La ciudad de Vigo formará de nuevo el paisaje para una cita, como poco, original. El grupo de baile Bambalina se encargará de amenizar la jornada con una de sus danzas, pero no lo hará solo, les acompañará una bailarina del grupo Unidance. Ambas compañías son de las mejores existentes en la ciudad. Diez chicos y diez chicas de Vigo serán los particulares modelos de lujo encargados de lucir la ropa en el evento. Toda las prendas y los complementos que se verán sobre la pasarela son de tiendas que pertenecen a la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Travesas-Vigo (Etravi). La colección que se muestre tendrá los años ochenta de fondo, con sus apariencia punk y todas las tribus urbanas que imperaban durante la movida, pero sin abandonar las tendencias actuales que marca la moda. Antonio Hidalgo repite como experto organizador del desfile, y afirma que haber organizado la pasarela «Paso a Paso», en la calle del Progreso, le ha abierto muchas puertas en Vigo y le ha traído tres nuevas ofertas de trabajo. «Travesas se move» es el nombre que se ha elegido esta vez para el acto. Antonio Navarro y Manuel Vázquez los representantes de los Empresarios y Comerciantes de As Travesas afirman que con este acto pretenden dinamizar el sector comercial, y facilitar la presencia de nuevos productos en el comercio personalizado minorista. Los organizadores de este original desfile se mostraban contentos con está nueva iniciativa, y afirmaban que ya sólo les quedaba esperar a que el tiempo les sonriese mañana, para favorecer la asistencia a su desfile callejero. La evolución de los tiempos ha llevado consigo que la fotografía sufra los efectos del bum digital. Pero cuando se trata de mirar al pasado en toda su pureza los documentos en papel siguen siendo los protagonistas. Instantáneas amarilleadas, con peculiares marcos o colores que se van diluyendo son el fiel y mejor reflejo de una época en blanco y negro. Precisamente aquellas fotografías artesanales, un total de 125, son las que protagonizan la exposición que hoy abre sus puertas en el Museo Municipal de Minerais de O Porriño, bajo el título Unha ollada no tempo II . Una muestra que permite a los visitantes abrir una ventana al recuerdo colectivo a través de un recorrido visual y sentimental por una parte de la historia de la villa del Louro. Desde los grandes y pequeños sucesos al nacimiento de la industria local, la vida escolar, las fiestas o el primer baile de sociedad pueden contemplarse en unas imágenes que son tan solo una pequeña pero significativa muestra de la vida de los porriñeses a través de los ojos de particulares y profesionales. En definitiva, un gran legado gráfico que ha ido reuniendo el Arquivo Municipal da Imaxe con la mente puesta en comprender recomponer y recrear la historia, ya no sólo a través de fotos, sino que todas ellas están documentadas, permitiendo situarlas en un contexto temporal e histórico. A buen seguro que la exposición logrará el mismo éxito que la realizada en el 2.004, en la que las parroquias de Pontellas, Torneros y Mosende fueron las protagonistas gráficas. Mondariz Balneario inspiró al compositor Rogelio Groba Dicen que la música sirve para amansar a las fieras, pero quizás centrar su objetivo en esa finalidad es despreciar un arte que va mucho más allá, en el que sus autores funden sus vivencias en partituras, evocando en el público sentimientos, paisajes o personas. Como la última obra creada por el compositor ponteareano Rogelio Groba, el ciclo para piano y orquesta de cámara titulado «No Balneario de Mondariz» que será estrenado el sábado, a las 20.30 horas, en el Auditorio del Hotel Balneario. Una obra musical en la que Groba recupera sus gratos recuerdos por esas tierras y las impresiones sonoras de una época en la que la villa termal se convirtió en centro social y cultural de todo el país. Cada una de las cuatro partes de la composición tiene su razón de ser, a través del recuerdo a los fundadores del termalismo, los Peinador; a la más esplendorosa época del complejo termal y el Gran Hotel, a la villa que hizo del agua su centro de existencia y a las fiestas tradicionales y conciertos de bandas de música. El definitiva, algo para disfrutar, sin ser fieras.