La Voz de Galicia

El Sergas celestial

Vigo

Jorge Lamas vigo

Reportaje | Patrimonio etnográfico En el municipio de Vigo se celebran numerosas romerías en honor de santos, a los cuales se les atribuyen tracionalmente poderes curativos

10 Sep 2005. Actualizado a las 07:00 h.

Entre las obligaciones de cualquier conselleiro de Sanidade tendría que incluirse el conocimiento pleno del santoral. Aliviaría la gran demanda que tiene el Sergas y mejoraría notablemente el índice de resultados de la sanidad pública. Y es que desde el mismo 15 de enero, festividad de San Mauro, el calendario religioso nos ofrece un periplo por la curación gratuita. La única condición es creer, tener fe. En el microcosmos vigués, los santos «especialistas» se reparten el año por tramos, estando casi siempre alguno de guardia. Inicia el año curativo San Amaro, o San Mauro, en la parroquia de Matamá. En una preciosa capilla consagrada al discípulo de San Benito, los fieles acuden con la convicción de ver curados sus males de huesos, la famosa reúma e incluso los dolores de cabeza. En Matamá, las celebraciones en torno a este santo se prolongan durante todos los domingos que siguen al 15 de enero, hasta concluir cuando empieza la Cuaresma. Ya en febrero, el día 2 llega la festividad de la Virgen de la Candelaria, que congrega a un gran número de romeros. La misa mayor de la jornada deja un ritual que recuerda la presentación de Jesús Niño en el templo. La imagen de la Virgen con el Niño es llevada en procesión hasta el altar mayor y allí entrega su hijo a uno de los sacerdotes que actúa en la misa. El sacerdote encargado de recoger la imagen del Niño representa al evangélico Simeón que, posteriormente, da a besar al párroco. La garganta de San Blas Pero es San Blas, el 3 de febrero, quien recoge las mayores simpatías, tanto en Bembrive como en el mismo Castrelos. Dice la tradición cristiana que el tal San Blas fue médico y obispo de Sebaste, en Armenia, y fue conocido por su don de curación milagrosa. Salvó la vida de un niño que se ahogaba, al trabársele en la garganta una espina de pescado. Este es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta. Así en esta romería, los fieles pasan una pañoleta por el santo para después colocarse en la garganta propia y proteger así esta delicada parte del cuerpo. La romería de Santa Ana en Beade es un foco de atracción para las embarazadas que buscan un parto sin complicaciones, quizá por ello se depositan ante la efigie de la madre de la Virgen limosnas, cirios y exvotos. En Coruxo, en la ermita de San Lorenzo, cada 10 de agosto, los fieles realizan un rito con agua. Según la tradición, en un hueco de un peñasco donde siempre hay agua, San Lorenzo realizó abluciones, razón por la que en la actualidad, se sigue perpetuando la mojadura ritual en la fe de que se evitarán determinadas enfermedades relacionadas con los huesos y la piel. Pero si tuviéramos que hacer un ránking de supersantos populares, el número uno se lo llevaría San Roque. Por algo, durante la Edad Media protegía contra las pestes. Hoy, a falta del mal negro del medievo, el santo, que celebra su onomástica el 16 de agosto, también aboga por los enfermos de cualquier tipo de epidemia. Así, la romería que se celebra en la parroquia de Sárdoma es la más importante de cuantas se desarrollan en Vigo, y sólo la devoción por el Cristo de la Victoria le vence entre el fervor religioso vigués. Aunque si usted tiene miedo, el antídoto se llama San Bartolomé y su romería se celebra en el Alba el 24 de agosto. El ritual para ser un valiente consiste en pasar por debajo del catafalco que traslada al santo. Curiosa es la triada de celebraciones que se reunen en el Alba desde el 15 de agosto hasta el 8 de septiembre.


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