La rigidez del Concello paralizó varias mejoras de edificios en el casco antiguo
Vigo
La Policía Local llegó a precintar un inmueble por usar hormigón en vez de madera para la reforma estructural Vigo Vello exige un plan integral de actuaciones para todo el barrio
19 Apr 2005. Actualizado a las 07:00 h.
El derrumbamiento ayer de un edificio viejo en la calle Eduardo Iglesias, en el centro de la ciudad, contrasta con las actuaciones de policía urbanística que, a juicio de los propietarios, están impidiendo reconstrucciones de edificios vetustos abandonados, que podrían venirse abajo en un futuro. Así, el Ayuntamiento de Vigo paralizó hace un mes la rehabilitación de un edificio en la calle Elduayen porque los promotores estaban colocando una estructura de hormigon para dotar de mayor seguridad al edificio y en ese inmueble estaba prohibido modificar la estructura tradicional de madera. Los vecinos del casco antiguo no entienden por qué en algunos inmuebles se puede alterar la estructura y en otros no y citan como ejemplo de modificación el centro de salud del Casco Vello o el futuro hotel AC en el antiguo Universal. Exigen más inversiones Uno de los promotores de un bloque de viviendas, que ha tenido que respetar las vigas de madera y usar otros elementos tradicionales señala que «me ha salido carísimo, cuando lo que hay que buscar es la seguridad» y cuenta que, a pesar de todo, una vez finalizada la obra, en la inspección incluso dudaron injustamente de que hubiese empleado los materiales prescritos. Mayte de Avilés, gerente de la Asociación Vigo Vello, que abarca a unos doscientos comerciantes y hosteleros de la parte antigua de la ciudad señalaba ayer que «hemos vivido derrumbamientos y pueden volverse a repetir, ya que no se hace una rehabilitación integral. Es una pena que los edificios acaben cayéndose, porque se arregla uno aquí y otro allá». La gerente de Vigo Vello manifestó su esperanza en que este año del lanzamiento turístico de la ciudad, con la Volvo Ocean Race de vela, se acometan más inversiones en la zona antigua de Vigo. Itos Domínguez, propietaria del pub Plaff y presidenta en funciones de la asociación de comerciantes y hosteleros, puso de relieve los obstáculos que deben saltar los que quieren rehabilitar inmuebles en la zona antigua ya que «ponen muchas pegas e incluso multan a los obreros que aparcan sus vehículos para trabajar».