La Voz de Galicia

Los altavoces de Fátima

Vigo

XOSEÉ A. PEROZO

LA GOTERA

01 Oct 2002. Actualizado a las 07:00 h.

¿QUÉ SUCEDERÍA si en pleno centro de Vigo se instalara una mezquita o una sinagoga? Seguramente nada. La mayoría de los vigueses aceptaríamos sin problemas cualquiera de los cultos de cualquier religión. De hecho existen en nuestras calles infinidad de templos tremendamente discretos. Que están ahí, en cualquier bajo, como si temieran ser vistos, como pretendiendo no ofender, pero cumpliendo su función. Pero ¿qué sucedería si cualquier comunidad religiosa se empeñara en hacernos vivir sus rituales sin nuestro consentimiento? Seguramente nuestra buena voluntad y nuestra tolerancia estallaría con la ira de la indignación. Este país, que asienta los reales de sus culturas en cientos de creencias, que ha vivido guerras fraticidas por culpa de las ideas, que ha sufruido las inquisiciones de los intolerantes, que ha padecido el silencio impuesto al pensamiento y, que a pesar de todo, ha conseguido escapar de los deseos uniformistas de algunos, es un pueblo plural. Pero en este país plural aún existen personajes que se creen con derecho a invadir la intimidad del pensamiento de sus vecinos con sus rituales. Tal es el caso de la parroquia de Fátima, que desde sus altavoces instalados en la torre emite lo que le viene en gana y cuando lo cree oportuno sin pedir permiso al vecindario. El campanario es una especie de gran emisor, con ocho grandes altavoces rojos en lo más alto de sus esquinas. ¿Qué sucedería si esto lo hiciera una congregación no católica? ¿Existiría la misma permisividad? Lo dudo. Y, seguramente, el párroco de Fátima sería el primero en alzar la voz de los ofendidos. Y no les cuento de lo antiestético de los altavoces. ¿Tienen licencia municipal?


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