La Voz de Galicia

Al borde de un ataque de nervios

Vigo

M ª JESÚS FUENTE VIGO

Numerosos ciudadanos que residen en zonas de bares de copas o música reciben tratamiento psiquiátrico Llevan años sin saber lo que es dormir un fin de semana sin atiborrarse de pastillas. Conocen todos los rítmos de moda, a buena parte de los agentes de la policía y hasta las costumbres más ímtimas de los jóvenes. Son los ciudadanos que viven rodeados de locales de música o copas, los que le han declarado la guerra a los decibelios a costa de dejarse la salud en el intento. Numerosas personas que pasan por estas circunstancias reciben tratamiento psiquiátrico o han pasado por él en algún momento, según desvela una ronda efectuada por las viviendas de los barrios más concurridos de Vigo, como Churruca o el Casco Vello.

16 Feb 2002. Actualizado a las 06:00 h.

Nila tiene 76 años y vive con su familia en plena movida de Churruca. Para conseguir el cierre del bar situado justo debajo de su casa tuvo que demostrar que el piso de su vivienda se hundía y que los decibelios doblaban la cifra permitida por el Concello. El coste, además de la minuta del abogado y de las noches en vela llamando a la policía, fue una galopante depresión, avalada por un certificado. Desde entonces se ve obligada a disfrutar de quince días de vacaciones para aliviarse un poco del mal. Rodeados, como están, de locales de la movida viguesa, el problema de Nila y de los suyos no ha terminado. «A veces empiezan los jueves, tuvimos que poner doble ventana y nadie nos ha pagado nada», explica la vecina, quien acto seguido expresa su asombro por lo que ve. «Una noche se oía un ruido continuo sobre el portal que no me dejaba dormir, era una pareja que lo hacía arrimada a la puerta, les dije que se fueran a la Madroa». Ahora, ya ni se levanta «porque está todo visto». A estas alturas ya no se asombra de nada, pero se ve obligada a trasladarse a la aldea con su marido los fines de semana. Su hijo, de 37 años prefiere quedarse y hasta va de copas. Eso sí, a locales que no exceden del ruido permitido ni en el interior ni en la calle.


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