La Voz de Galicia

Delfín a estribor

Vigo

NIEVES SÁIZ DE AJA VIGO

Treinta y cinco arroaces habitan las aguas de la Ría de Vigo este verano, después de regresar de las aguas de Arousa La coordinadora para el estudio de los mamíferos marinos, CEMMA, lleva más de 17 años siguiendo de cerca a los arroaces. Se trata de delfines costeros mulares que habitan las costas gallegas desde antaño. El verano es una época clave en el proceso de reproducción de estos animales. El principal problema con que se topan es el turismo descontrolado y las embarcaciones conducidas por personas inconscientes que no toman las precauciones necesarias para no perjudicarles. SOS Galicia y las autoridades portuarias colaboran en el proyecto y se espera que la Xunta subvencione parte de las investigaciones.

13 Aug 2000. Actualizado a las 07:00 h.

Los arroaces llevaban tiempo sin dejarse ver por las costas de la ría. Antón Folgar, miembro de CEMMA, asegura que no se han movido de la zona. Sin embargo, sus movimientos, aunque controlables, son difícilmente predecibles. Con el fin de recabar información sobre las características vitales de los delfines, seis miembros de la coordinadora dedican más de doce horas diarias a perseguir a la manada. Los arroaces se rigen por un austero sistema matriarcal que les obliga a desplazarse sin perder al grupo. Vislumbrarlos no es una tarea complicada, pero analizarlos y comprenderlos, sí. Por ello, CEMMA pretende fotografiar a los treinta y cinco ejemplares de la familia. La identificación de estos mamíferos sólo puede llevarse a cabo mediante la visualización de sus aletas porque en ellas los delfines tienen varias marcas diferenciales. Seguimiento terrestre Para controlar a los arroaces, los miembros de Cemma se desplazan en coche por la costa de la península del Morrazo. Así, tienen establecidos varios puntos de observación desde los que avistan a la manada. Pablo, otro de los miembros del equipo, cuenta que las características de la costa permiten que desde cada uno de los cabos pueda obtenerse una perspectiva muy completa del grupo. Así, de un cabo a otro, es posible perfilar un posible itinerario seguido por los animales. Para ello, se sigue un protocolo que implica el marcaje de los tiempos. La rapidez es un requisito indispensable, ya que si los delfines efectúan un cambio de rumbo, los coches han de hacerlo al mismo tiempo. Durante esta época, varias hembras están dando a luz nuevas crías. Además, julio y agosto son los meses en los que se producen los apareamientos, con lo que los arroaces necesitan algo más de tranquilidad. Y no es mucha la paz de la que gozan en verano. La llegada de los turistas y la proliferación de barcos dificultan sus movimientos y pueden llegar a perjudicarlos gravemente. Folgar afirma que «las barcas de pescadores no son un problema y tampoco las navieras que cubren el recorrido de Cangas a Vigo». Esto es así por que los delfines se comunican por sonidos. Cuando alguna embarcación perturba a los delfines, los investigadores se ven obligados a embarcar en alguna de las lanchas de Protección Civil, que colabora con CEMMA, para advertir a los tripulantes del peligro que su actitud supone para los mamíferos. Aun así, muchos de los responsables de motos acuáticas no colaboran. CEMMA cuenta con una subvención de la Xunta para proyectos de investigación. Son diecisiete millones de pesetas a repartir en tres años. La cantidad no es suficiente, según los componentes del equipo, ya que, por ejemplo, este verano sólo disponen de 25.000 pesetas para los gastos del proyecto.


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