Yeremay Hernández: Una persecución a bombo y platillo
Torre de Marathón
El Dépor no se plantea denunciar los intentos de fichar al canario, pese al riesgo de que las declaraciones de los interesados desestabilicen al jugador
22 Aug 2026. Actualizado a las 05:00 h.
«Intenté llevarlo de la mejor manera posible. No voy a mentir, era algo nuevo para mí. Muchas veces no quieres mirar, pero te llega por todos lados. Lo bueno es que pedí ayuda y me ayudaron». Yeremay Hernández lleva cuatro ventanas de mercado acaparando la actualidad del Dépor. Dos años acumulando pretendientes descarados, que no tienen problema en anunciar sus intenciones, en contra de lo habitual en un negocio en el que prima el sigilo hasta que solo restan los clásicos flecos para cerrar la operación.
En el caso del canario, su salida de A Coruña nunca ha estado tan cerca como para que ningún otro club pudiera dar por suyo al jugador. Sin embargo, técnicos y dirigentes han confirmado públicamente su interés en el portador del 10 blanquiazul. Ninguno, eso sí, con la contundencia del presidente del Hull City. «Estamos en un punto bastante positivo», sostuvo hace tres días Acun Ilicali, tras confirmar que el talentoso extremo había visitado las instalaciones del conjunto inglés. Incluso se atrevió a aseverar que «por supuesto, Yeremay quiere venir, pero es una decisión vital para él». Solo unas horas después de que el empresario turco hilara estas afirmaciones en una entrevista con la emisora de la BBC, Yere se ejercitaba con normalidad en Abegondo, a las órdenes de Antonio Hidalgo. Toda la normalidad, al menos, que puede darse ante una situación así. «Muchas veces nos entran pajaritos en la cabeza», admitía el futbolista hace año y medio, recién salvado el mercado invernal. «Al final soy un niño. Pedí ayuda a Joaquín [Sorribas], el psicólogo. Llegó un momento que no me sentía yo; no solo en el fútbol, sino fuera. No estaba bien. Estoy trabajando con él y creo que lo voy llevando mejor».
Carga extra que la profesión guarda para quienes llaman la atención y que él soporta desde antes de pisar la élite. Tras el ascenso desde Primera RFEF, coincidiendo con el cambio físico y la madurez de Yere, llegaron propuestas rápidamente desechadas. Luego vino el curso de los quince tantos y cinco asistencias en Segunda, multiplicando el número de interesados que, ya sí, empezaron a airear sus pretensiones. «Estamos siguiendo a Yeremay, sí. Es un excelente jugador», apuntó Cesc Fábregas, entrenador del Como italiano. Otro técnico calcaría prácticamente la frase desde Portugal: «Es un futbolista interesante, ya lo estábamos vigilando la temporada pasada». Rui Borges dirigía, y dirige, el plantel del Sporting en Lisboa; una entidad obsesionada con el de El Polvorín. Fue la que presentó la oferta más sólida hasta ahora —en torno a treinta millones—, después de que el extremo protagonizara varias portadas en la prensa lusa.
El Deportivo rechazó esta cantidad y ha ido subiendo progresivamente la cláusula (y el salario) de su referente para espantar tentaciones. La rescisión unilateral está en 140 millones, pero ni así cesan las declaraciones públicas. Algunas, tan explícitas que el club blanquiazul podría recurrir a la FIFA, como hizo el Atlético en el caso de Julián Álvarez. Un paso que en A Coruña, de momento, no se plantean dar.